(Los lunes se hicieron para recordar. Lunes de clásicos. No prometemos la continuidad de estas, pero tan poco serán largos periodos de ausencia. Disfruten.)

Sin duda la música cambio de manera radical cuando Pink Floyd demostró lo que sabía hacer… Eran las tardes de 1964, cuando cinco jóvenes del Reino Unido intentaban impresionar a su pequeño público haciendo composiciones algo estrechas y de mediana calidad. Bob Klose (guitarra solista), Syd Barrett (voces, guitarra rítmica), Richard Wright (voces, teclados), Roger Waters (voces, bajo) y Nick Mason (batería) se reunían a crear sonidos psicodélicos que fluían entre el surf y el blues. Sin embargo, Klose buscaba algo más cercano al jazz y tras no encontrarlo en sus compañeros decide dejar el nuevo grupo y hacer música por su cuenta.Desde ese momento, se crea un cuarteto más dinámico y con el cual quedaría como base para empezar toda una carrera de éxitos. El resto de la historia ustedes la conocen…

A diferencia de la mayoría de bandas, Pink Floyd era un grupo inverosímil lleno de músicos innovadores y propositivos. Estaban comandados por un frontman excelente llamado David Gilmour, mejor conocido como “el reemplazo de Syd Barrett”, de quien dicen era el verdadero genio de la banda. Sin embargo, cada quien demostró por su parte ser músicos bastante habilidosos y los suficientemente capaces de llevar la insignia de lo que Pink Floyd estaba haciendo. Entonces crearon éste su octavo disco y todo cambió. Llegaron a la cumbre de su carrera.

Más aun, porque fue con éste disco el que alcanzaron el éxito popular y llevo a la banda al estrellato. Se conoce bien que es un disco histórico no nada más por su estructura, sino también por sus beneficios económicos, al marcarse entre los tres discos más consumidos de la década y de todos los tiempos, puesto que estuvo 14 años entre lo más vendido.

Un álbum conceptual, que se le conoce por grabar las canciones unidas (algo que no era muy popular en su tiempo), su única división y posible problema, fue para los edición de discos de vinílos, cosa que evidentemente, en las remasterizaciones ya no existe.

Existe una leyenda urbana tras el disco que dice que fue concebida como un soundtrack alterno a la película The Wizard of Oz. Se dice que si uno reproduce este disco justamente después del segundo rugido de león podrá encontrar similitudes increíblemente fascinantes.

Realmente no hay palabras que puedan describir esta verdadera obra de arte. No puedo decir mucho sobre un discazo como éste. Es una obra digna de ser escuchada por cualquier persona que lea esto. Es un disco sin precedentes, uno de esos discos que te cambian, que van haciendo la transición más fácil, de esos discos que uno puede considerar dentro de nosotros mismos, y claro, como lo mejor de todos los tiempos.