En los últimos años Canadá se ha convertido en el país que marca la tendencia de la música popular hecha hoy en día. Solo basta con dar un vistazo a sus alegatos más fuertes como podrían ser la ironía y delicadeza de The Arcade Fire o la compleja emoción de Wolf Parade para darse cuenta del cambio sonoro que se está suscitando.
Y en la cabida que da vida a ambas bandas se encuentra un proyecto formado de manera totalmente independiente y recientemente con el apoyo de Baudelaire Records. Se trata de The Diableros, una banda cuyas melodías fácilmente podrían ser el resultado de un bizarro matrimonio entre el Funeral (Merge, 2004) de The Arcade Fire y el Turn on the Bright Lights (Matador, 2002) de Interpol.
De esta manera The Diableros presentan su disco debut titulado You Can’t Break the Strings in our Olympic Hearts (Independiente/ BaudelaireRecords, 2006) un álbum de nueve temas que parecen ser juguetonas y restringidas a su vez, son justas e hilarantes, pero sobre todo, son un excelente recurso para la mayoría de nosotros que cada vez las sonidos de la industria nos impresionan menos.
Este es un disco de esos que no están más allá del intento de ser una de esas bandas que sin ser malas, no sorprenden y podrían ser juzgadas de copia de muchas otras y morir en lo genérico de la tendencia hacia nuevas bandas canadienses, sin embargo uno no puede resistirse a aquel estallido encantador que puede provocar un disco regular, pero lleno de grandes momentos donde la deprecante voz, el peso que el sintetizador tiene sobre las minuciosas melodías y la sinergia de las guitarras, forman en conjunto, un álbum capaz de expresar la diferencia entre la felicidad y la desesperación que esta nos puede llevar al amar algo con tanta pasión.
Una obra digna de ser escuchada por cualquier fanático de The Little Ones, The Arcade Fire o los mismos Wolf Parade.

