(Sí, seguimos con los clásicos)
El punk está arraigado en condolencias políticas, pero sobre todo en mucha actitud. Y eso es lo que tenía The Clash, y eso se ve plasmado a lo largo de éste tercer grandioso álbum. Es un disco sofisticado en todos los sentidos, aún en los momentos en que la música suene un poco convencional.
Tres meses de ensayo fueron suficientes para completar todos los temas de este en album, que fue creado en un garage de Londres (al buen estilo) y finalmente grabado en agosto de 1979 en los estudios Wessex. La producción corrió acargo de Guy Stevens, quién, lamentablemente, murió poco después del lanzamiento del disco.
La mayoría de las canciones son tan brillantes y originales que parecen casi imposibles. Desde la funky/jazz que da nombre al disco, pasando por Spanish Bombs una canción referente a la guerra civil española (y donde podemos disfrutar de pequeños versos en castellano). El ska se hace presente en Wrong ‘em Boyo, pasando por la música disco como es el caso de Lost in the Supermarket y un poco del sonido rockabilly en Rudie Can’t Fail. Y como es de suponerse, la lírica se mantiene en un tabloide que cuestiona la vida política y social del Reino Unido.
Éste es uno de los pocos discos que siempre podrán recibir una alabanza excesiva. Uno puede apilar en los superlativos, y todavía hay lugar para lanzar más laureles. Eso sí, después de éste disco los demás bajaron un poco en cuanto a calidad se refiere, aunque todos guardan sus buenos momentos. Ademas, ¿no me van a negar que el arte del disco maneja la actitud debida, o si?
Indiscutiblemente, London Calling (Epic Records - 1979) es de los cinco discos más grandes del punk.


Uno de los mejores discos, no solo del punk sino de la historia pues es mas que eso. Soy re fan