A lo largo de casi hora y media, instrumentos como los violines, el cello, guitarras, bajo, teclados, y varios sonidos de percusión, pueden decir más que cualquier palabra, y es que eso es Godspeed You! Black Emperor, una banda canadiense capaz de dejar pasmado a cualquiera con un sonido fuera de este mundo.

Los movimientos de estos cuatro temas van construyendo toda una historia, desde un hipnótico comienzo, pasando al catártico climax, para finalmente darle un cierre magistral y así, comenzar de nuevo durante un par de ocasiones. Siempre de una manera distinta, siempre de manera elegante, siempre diferente, siempre de manera misteriosa.

Dentro de este álbum, la banda despliega una creatividad dinámica que permite explorar cualquier horizonte musical que se jamás se haya oído. Colocar éste disco como fondo y dejarte llevar por el sonido, evitando cualquier cosa a tu alrededor, provoca un viaje musical complejo y absoluto que te dejará boca-abierto. Las imágenes sonoras son tan efímeras, tal cuales son las de un sueño.

Y eso resulta, un sueño. Cada canción cuenta una historia, pero solamente el oyente puede articularla, cada quien puede tener un significado y verla de alguna manera, cosa que vuelve mucho más interesante el concepto.

Para muchos podría ser tedioso que una canción rebase los veinte minutos, y más comprar un disco que solo vengan dos temas de éste tipo. Pero para otros, y como es mi caso, uno pierde la noción del tiempo al envolverce en la sútileza y hermosura que este disco guarda. No es la banda más fácil de escuchar, pero una vez comprendida, es de saberse que son unos verdaderos maestros, unos genios y éste probablemente sea uno de los mejores discos de la historia, y sin embargo, jamás los verás en la lista de cualquier publicación formal.

Totalmente abrumador, bestial, y único que rápidamente se convierte en uno de los mejores discos de todos los tiempos.