La banda Bloc Party tuvo que suspender durante unos momentos su presentación del pasado domingo en la ciudad escocesa de Aberdeen, después de sólo haber interpretado dos canciones.
¿El motivo? Un integrante del público, anónimo por supuesto, arrojó una moneda que golpeó a Kele Okereke, vocalista del grupo. Si fue una moneda de dos libras (del tamaño y apariencia de una moneda de 10 pesos mexicanos) seguro que dolió.
Después de un breve “sana, sana”, el grupo reanudó el concierto, pero de cierto modo echó a perder la excelente semana de la banda, durante la cual confirmaron su participación en el evento Live Earth y alcanzaron el número 12 en las listas de popularidad de la Unión Americana.
Sobra decir que éste no es un caso aislado, pues la historia de la música en vivo cuenta con muchas anécdotas similares a ésta. Hace poco el vocalista de la banda punk Enter Shikari fue blanco de un glowstick (las varitas fosforescentes que se venden durante los conciertos), que le dio justamente en el rostro (¡ah, pero qué puntería!).
En 2005, Iron Maiden fue “hueveado” por el público asistente al festival Ozzfest en California. La autora intelectual del ataque: la mismísima Sharon Osbourne, quien además declaró que se divirtió de lo lindo.
El año pasado, durante el festival de Reading en el Reino Unido, el vocalista de Panic! At The Disco, Brendon Urie, fue noqueado por otro proyectil anónimo. Otro ejemplo es el de Meat Loaf y Bonnie Tyler, quienes en la edición de 1985 de Reading fueron bombardeados con lodo. Esto enfureció a Meat Loaf, quien se enfrentó al público: “¿Vienen a disfrutar la música o solamente están aquí para aventar mierda?” Oops. No lo hubiera dicho…
Pero algunos artistas no se dejan. Tal es el caso de Donita Sparks, líder del grupo punketo L7, quien también fue víctima de proyectiles de lodo en Reading 1992. Doña Donita protestó contra el lodo con… sangre, pues se deshizo de su tampón en pleno escenario y lo arrojó al público.
Moraleja: ¡No vayan a Reading!

