Hoy me ha costado trabajo inspirarme. El día a día. Asuntos personales. Un montón de ropa para planchar. Un largo viaje en puerta. Distracciones. Y en medio de todo esto, la pregunta, insistente, constante: ¿sobre qué rayos voy a escribir hoy? Como siempre, la respuesta llegó sola, al azar: mi iPod le ofreció a mis oídos dos minutos y cuatro segundos que fueron suficientes para salvarme del sopor.

Esos dos minutos y cuatro segundos fueron obra de Erlend Øye y su versión de Sheltered Life/Fine Day, de su álbum DJ Kicks de 2004, uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. Lo he usado como música de fondo para mil actividades: desde cocinar y hacer el amor hasta viajar en autobús, traducir a horas ridículas de la noche y bailar. Me hace sonreír. Me relaja. Me inspira. Me anima: It’s going to be a fine night tonight/It’s going to be a fine day tomorrow.

A pesar de ser un disco de remezclas de piezas de otros artistas, Erlend deja un inconfundible sello personal a lo largo de los 17 tracks del álbum. Erlend es lo suficientemente talentoso como para apropiarse de letras de Morrissey (la poderosa There Is A Light That Never Goes Out) y hacerlas suyas, personalizarlas, ambientándolas con toques de deep house y electro. A diferencia de otros DJs, Erlend no sólo compila y mezcla sino que canta sus reinterpretaciones (casi la mitad del álbum cuenta con su voz). El DJ deja de ser un ente anónimo detrás de la tornamesa y se transforma en una versión extraña de hombre orquesta para darles vida, literalmente, a las canciones. No suena a un proyecto conformado por la obra de otros. El álbum tiene una hechura tan impecable que transita sin problemas por los oídos, instalándose más allá del físico.

Erlend Øye es más que un simple DJ: es un músico y narrador de historias de primera calidad, capaz de crear ambientes íntimos con una facilidad envidiable. Y Erlend no es sólo un buen DJ de estudio, en vivo puede crear ambientes igualmente poderosos. Ahora que lo pienso mejor, Erlend me ha salvado la vida en dos ocasiones: hoy, y la vez que lo vi pinchando discos en Londres. Puedo decir sin reservas que ésa fue una de las noches más mágicas de mi vida. Y quizá por eso DJ Kicks tiene un lugar tan especial lo mismo en mi colección de discos que en mis oídos: escuchar el álbum es como revivir, una y mil veces, esa magia.