Si alguien me pregunta qué canción me recuerda mi infancia, Take On Me del trío noruego A-ha es casi siempre la respuesta inmediata. Y para muchos, A-ha no es más que eso: un recuerdo lejano de un grupo pop de hace más de 20 años. Para otros incluso el grupo no es más que un one hit wonder más. ¡Nada más lejano a la realidad!

Si bien es innegable que su canción más conocida es Take On Me, el grupo cuenta con una sólida y larga historia musical como prueba de que tienen más de un as bajo la manga. Y el álbum que quizá sea su flor imperial es Minor Earth, Major Sky (2000), el cual marcó el regreso de la banda a los estudios de grabación tras una separación de seis años.

Yo descubrí este álbum un par de años después de su lanzamiento, lo cual lo hizo toda una revelación. Minor Earth, Major Sky es uno de esos discos que son especiales más allá de su calidad musical; es especial porque fue uno de esos hallazgos que se descubren de la mano de un viejo amor.

Minor Earth, Mayor Sky es uno de esos escasos discos que se convirtió en uno de mis favoritos después de haberlo escuchado una sola vez. Es de esos discos que decido escuchar sin pensarlo mucho, ¡se me ofrece con tanta facilidad! Jamás el pop fue tan seductor. Es de esos discos que son como una Tutsi: ¡irresistible! Pop impecable, suave, brillante, como un día soleado.

Minor Earth, Major Sky está lleno de momentos memorables, todos los cortes son perfectos, sin empalagar. Para mí, los momentos clave son la hermosísima Velvet, la monumental balada Summer Moved On y la hermosamente triste You’ll Never Get Over Me. La voz perfecta, el mood perfecto, las armonías perfectas. Se trata de pop que por ser bonito no deja de estar bien hecho (muy bien hecho).

Si quieren ponerle un saborcito rico a la inminente primavera, Minor Earth, Major Sky es la receta ideal. Pop hecho en la tierra que te puede llevar al cielo…