Hace un par de días me encontré un artículo sobre Studio, un dúo de chicos suecos hacedores de música electrónica muy (¿cómo llamarla?) groovy. Sí, groovy es la palabra apropiada. Su música se me antoja para una noche de sábado de copeo leve en casa… o para escuchar en un club a altas horas de la noche, cuando la fiesta está dando sus últimos respiros.

El dúo, conformado por Dan Lissivik y Rasmus Hagg, proviene de la musicalmente fértil ciudad de Gotemburgo. Su álbum debut, West Coast, salió al mercado bajo el sello indie sueco Service (casa de The Whitest Boy Alive de Erlend Øye), y suena a Madchester texturizado con beats, dejando de lado las guitarras. Se trata de música atmosférica que no por ello se torna tediosa o aburrida.

El MySpace de Studio ofrece unos cuantos tracks de su álbum debut.  Mi favorito es West Coast. Quizá la de Studio no sea la música más adecuada para un horrible día lunes, pero seguro vale la pena esperar al fin de semana para ver qué atmósfera nos puede regalar.