HMV, una de las cadenas de tiendas de música más tradicionales y reconocibles del mundo, y visita obligada para el que se acerque a ciudades como Londres, no atraviesa por su mejor momento. El hecho de que cada día se vendan más discos en formato digital ha provocado un descenso en la venta de copias físicas y una caída del 15% en las acciones de la compañía.

Como consecuencia de ello, algunas de sus tiendas podrían cerrar en un futuro próximo, y se están buscando alternativas más acordes con los nuevos tiempos para intentar frenar el descenso en los beneficios.

Pero lo que más me ha llamado la atención de la noticia son las declaraciones de Simon Fox, uno de los jefes de la compañía, reconociendo que no han sabido adaptarse con rapidez a los vertiginosos cambios que está habiendo en la industria musical:

Waterstone’s [cadena de librerías del mismo grupo] y HMV son grandes marcas, pero no se han sabido adaptar con la rapidez suficiente a la forma en que los clientes compran y consumen en la actualidad.

No es demasiado habitual esta capacidad de autocrítica, ya que la mayoría de las empresas relacionadas de un modo u otro con la distribución de música prefieren cerrar los ojos y demonizar a falsos culpables en lugar de tomar rápidamente cartas en el asunto.

HMV seeks to revitalise business (BBC News)