guillemots.jpgEn 2006 una banda desconocida se coló en las nominaciones del prestigiado Mercury Music Prize de Inglaterra con un álbum tan extraño como hermoso: Guillemots dieron el salto de un relativo anonimato a una exposición moderada en publicaciones especializadas, radio comercial y hasta cortinillas de televisión.

El  álbum responsable: Through The Windowpane, al que el disco debut de los Arctic Monkeys les arrebató el primer lugar. ¿Pero saben qué? Qué bueno que Guillemots no se llevaron el premio. Su originalidad, su encanto, su talento, quedaron intactos y lejos de la masificación que tantas veces en vez de consagrar a un grupo o intérprete sólo hace que caigan de la gracia de todo el mundo. Así, Guillemots y su música permanecen como un diamante en bruto: conservan todo su potencial.

Through The Windowpane no es un álbum fácil de digerir, pero igual que cuando se saborea una rica comida, el proceso es una verdadera delicia. Little Bear, la pieza abridora del disco, es un lamento que al mismo tiempo promete terrenos más luminosos durante el trayecto sonoro que acaba de comenzar. El ambiente se anima: ya llega Made-Up Lovesong #43, cuya letra incluye una de las frases de amor más mágicas y bonitas que he escuchado últimamente: I love you through sparks and shining dragons, I do!

Con Trains To Brazil se hace la luz: la pieza es una obra de arte indie que obliga al escucha a ponerse de buenas y/o bailar (por algo éste fue el tema que se coló como cortinilla para la tele). Al terminar la canción, también se acaba la fiesta (al menos por ahora). Come Away With Me me llena la cabeza de imágenes de una larga y melancólica caminata por una playa desierta y nublada. Pero no es una caminata fea, sólo… diferente. Con Through The Windowpane llego a una feria fantastma con música para un desfile desenfrenado, ya bien entrada la noche (eso es lo que sugiere un órgano loco y etéreo). Poco a poco las voces y el órgano van desvaneciéndose junto con la oscuridad. Were Here sirve de fondo para un amanecer mágico, lleno de cuerdas y de promesas de un día alegre, con sol.

Blue Will Be Blue constrasta con la exuberancia del track anterior, pues presenta una estructura simple, minimalista. Pero lo que sobresale de manera soberbia es la voz de Feye Dangerfield, quien transmite mil emociones con una sola nota. Susurra y canta al oído; se queja y llega al corazón: lo estruja. No hacen falta más instrumentos que las cuerdas vocales de Dangerfield.

Sigue otra pieza sobresaliente: Annie Let’s Not Wait. Otra de ésas con las que uno no tiene más remedio que sonreír apenas unos segundos de iniciada. La canción va escalando niveles, tanto de complejidad musical (llega a sonar como una rica samba) como de emociones transmitidas, hasta convertirse en otro animado carnaval, ahora a la mitad del día. Y todos están invitados…

Así es como recreo Through The Windowpane en mi cabeza. Como dije, se trata de un álbum (viaje) extraño pero hermoso y lleno de sorpresas. Si el disco se hubiese llevado el Mercury, como que habría perdido el brillo. Through The Windowpane es un paseo a una playa secreta y desconocida, mientras que Whatever People Say I Am… es un paseo a cualquier playa comercial, aburrida, prededible y desabrida.

Me quedo con el exquisito segundo lugar y su mapa hacia su playa secreta.

Trains To Brazil

Annie Let’s Not Wait