Si les ocurrió aquéllo de prestar el Dummy de Portishead y nunca se los regresaron (no podemos culpar a los infractores, es un clásico del trip hop), si alguien saqueó su colección de discos o bien, nunca han escuchado al grupo de Bristol, ahora tienen la oportunidad de: a) recuperar el álbum en formato digital; b) recuperar el tiempo perdido.
Los de Portishead desde siempre han sentido una marcada antipatía por la prensa; no obstante, a pesar de la falta de promoción masiva de su álbum debut en los medios, Dummy se llevó el Mercury Music Prize en 1994, y es hoy, a más de 10 años de distancia, un álbum de culto y que ha marcado un hito relativo a todo un género musical.
¿Cómo resistirse a un álbum lleno de melancolía y sofisticación, que además presenta a una de las mejores y más reconocidas voces que han salido de Inglaterra en muchos años? ¿Cómo resistirse a tracks como “Sour Times”, “Strangers”, “Mysterons”, “Wandering Star”, “It’s A Fire”, o la soberbia y célebre “Glory Box”? ¿Cómo no dejar que Beth Gibbons nos hipnotice, auxiliada por scratches, órganos cuasi-tétricos, guitarras distorsionadas, beats que se estiran como chicle, arreglos de cuerdas sacados de un sueño extraño? ¿Cómo?
No hay respuesta negativa que valga. Háganse del Dummy aquí.






Obra maestra y joya de los ’90s.
lo mejor