Adiós a las tiendas Fopp
La cadena independiente de tiendas de discos en el Reino Unido cerró 50 sucursales el viernes pasado, pero el día de hoy se han cerrado el resto, además de cancelar su servicio de compras en línea.
La razón es muy simple y la conocemos todos: el nuevo mercado de las descargas de música en línea está acabando no sólo con las tiendas independientes sino también con las grandes compañías que se manejan de manera tradicional, y Fopp es la primera víctima de renombre de este lado del charco.
Fopp, conocida por su buen surtido y precios mucho más accesibles que en otras tiendas, se ha visto obligada a cerrar sus tiendas en todo el Reino Unido y a suspender temporalmente el pago de sueldos correspondientes a este mes.
Sin embargo, esto no significa que la compañía, que comenzó como un diminuto puesto de discos en un mercadito de Glasgow, vaya a cerrar sus puertas definitivamente. Los representates de Fopp están en pláticas con los asesores de finanzas de la empresa con el fin de llegar a un acuerdo de refinanciamiento.
Algunos expertos creen que esta falta de recursos para mantener a la cadena no sólo es una consecuencia de la cada vez más común práctica de descargar discos en vez de comprarlos en formato de CD, sino que la compañía creció a un ritmo más acelerado del que le permitían sus fondos.
Como compradora de Fopp, lamentaría mucho que la tienda cerrara sus puertas de manera definitiva. A pesar de que estoy convencida de que las descargas en línea y la opción de P2P es excelente—las uso constantemente—, y a pesar de que descargar un disco entero no me toma más de cinco minutos, tengo que admitir, como ya lo he hecho antes en este espacio, que la sensación de ir a una tienda, curiosear y salir con un disco entre mis manos—con cajita, con librito con fotos, con ese olor que sólo tienen los discos nuevos—no tiene igual. Y eso esí: lo haría con mayor frecuencia si las disqueras, por una maldita vez, aceptaran bajar los precios de los discos.
¿Cuántos de esta especie quedamos en el planeta? Yo conozco a muy pocos, creo que estamos en extinción… igual que las tiendas de discos.
Enlace: Fopp Forced To Close High Street And Online Stores
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Tienes razón, la acción de ir a una tienda de discos, encontrar ese tan amado disco y tenerlo en tus manos, con su librito y todo, no tiene igual.
Sin embargo, los discos son demasaido caros. Ahora planeo comprarme el de Wolfmother, que no es taaaaan caro. Pero el Ys, de Joanna Newsom, me salía excesivamente caro para un disco de 5 canciones.
Eso es lo que está arruinando a la música: la piratería, no los precios.
Estoy totalmente deacuerdo contigo. Yo también uso el mp3, pero prefiero siempre el disco original todo ese ritual que vos describís en el artículo.
El mp3 es para usar en portátiles (tipo ipod) pero no para sentarte en tu casa a disfrutar de un buen disco en el euipo de audio, ya que el mp3 es un archivo comprimido que tiene pérdida de sonido ya que recorta frecuencias.
El mercado nos está jugando una mala pasada, han salido formatos físicos nuevos de excelentísima calidad como el sacd, que es superior al cd y se escucha multicanal, osea 5.1 como los dvds. Sin embargo las ventas no están funcionando y parece que está llegando a su fin.
Quiero que siempre haya la alternativa de ir a una tienda y conseguir el disco con todo su arte: librillo, tapa, contratapa y alta calidad de sonido.
EL ARTE NO SE COMPRIME!
Saludos!