En algún momento de los últimos años se popularizó una mezcla de rap misógino con beats increíblemente planos. La temática habitual son las perras, los coches, el bling, los bienes materiales y... las perras. Por alguna razón se ha convertido en el ritual de apareamiento más usual entre la juventud de la actualidad. Y a esta corriente se le ha designado el nombre de reggaeton, cosa que sinceramente no entiendo ya que el espectro que abarca tiene muy poco que ver con el reggae, además de estar muy por debajo de muchos ritmos latinos bailables. Tendría más sentido quitarle el prefijo y que se llamara únicamente ton.

Por fortuna hay quienes están conscientes de la escasa propuesta de dicha corriente, al grado de crear varios espacios en la red de gente manifestando su desagrado. Uno de ellos es el blog Honduras Reggaeton Resistance quienes desde Centroamérica señalan los ridículos clichés, temas carentes de imaginación que plagan las ondas radiales y la triste manera de profesar inseguridades en versos limitados.

Creo que no está de sobra tratar de invitar a un poco de análisis -o al menos pensamiento básico- a los chavitos que se la pasan perreando. Sobretodo si se hace a través de la crítica y el humor. Pero definitivamente hay adversidad. Y yo me pregunto, ¿el reggaeton llegará a algún lado? ¿No podemos bailar cumbia, salsa, latin jazz, funk, breakbeats o algo un poco menos plano?

Enlace: Honduras Reggaeton Resistance | Gracias: Javier Sánchez