CDHoy hace 25 años nació el disco compacto o CD, en Alemania, producto de la asociación entre los gigantes tecnológicos Philips y Sony para desarrollar una nueva manera de almacenar y vender música, con el objetivo principal de conquistar el mundo con el nuevo formato.

El primer álbum en salir a la venta en CD fue The Visitors de Abba, pero no fue sino hasta el lanzamiento del Brothers In Arms de Dire Straits que el formato comenzó a cobrar fama entre los consumidores.

Originalmente se calculó que el formato tendría una vida útil de 20 a 25 años, y si bien es cierto que las descargas digitales están afectando la venta de CDs, éstos siguen en pie de guerra, quizá gracias a muchos melómanos (los que han seguido mis notas al respecto sabrán que soy parte de ellos), quienes consideramos que los CDs son un formato original e integral más que simples métodos de almacenamiento o respaldo de información.

Para los que son demasiado jóvenes para recordar las tiendas de discos ochenteras llenas de cassettes, tener un CD a la mano ha sido cosa de toda la vida. Pero cuando estos discos comenzaron a hacerse famosos y a reemplazar las cajitas de las cintas en tiendas primero y en nuestros hogares después, el formato fue una verdadera revolución: recuerdo que adquirir mi primer CD (Off The Wall de Michael Jackson) fue todo un acontecimiento tecnológico en mi hogar.

Con el paso de la historia y la tecnología, el CD quizá ya no tenga el mismo estatus de antes—comprarse un CD hace unos 20 años era un verdadero lujo, además de un indicador de que el comprador estaba al corriente con la tecnología—, pero lo cierto es que el formato ha sobrevivido los embates del tiempo y los avances tecnológicos, a diferencia de otros—cassettes, laser discs, y, hasta cierto punto, los discos de vinilo. Y por eso creo que vale la pena recordar al disco compacto en éste su 25 aniversario. Feliz cumpleaños, Sr. CD.

Enlace: The CD Celebrates Its 25th Birthday