Cuando creí que ya lo había visto todo en el Connect Festival, llegó el domingo, un día cargadito de sorpresas, más presentaciones en vivo memorables y, sorprendentemente, de mucho sol y hasta calorcito, algo inusual a estas alturas del año en el noroeste escocés.
El domingo fue el día en el que pude ver más actos en vivo: comencé por ahí del medio día con los daneses de The Kissaway Trail—quienes ofrecieron un magnífico set y que pintan para llegar muy lejos en terrenos indierockeros en años por venir: hay que seguirlos de cerca—; Tilly & The Wall—otro grupo que tiene que verse en vivo: después de todo, ¿qué tan usual es ver a una banda con una bailarina de tap en las percusiones? Estos chicos se divierten como pocos en el escenario y la vibra se contagia de inmediato—; Regina Spektor—esta mujer es una masa de emociones y poder al piano; usó una guitarra en una sola canción, y el resto de su set de 45 minutos se lo aventó ella sola con el piano y créanme, no se necesita más: Spektor cautivó de principio a fin (fue por mucho uno de mis actos favoritos de todo el festival)—; M.I.A.—esta mujer es dinamita pura: resulta increíble lo que puede hacer con un DJ y una corista; estos elementos y su sola presencia y carisma son suficientes para comenzar una megafiesta… y lo hizo: al final de su set invitó a quien quisiera a subirse al escenario. En menos de dos minutos había montones de gente abarrotando el escenario, y cual fiesta escandalosa en el departamento de al lado, alguien le bajó al switch porque la cosa ya se estaba poniendo peligrosa (según el personal de seguridad, pues los demás lo estábamos pasando bomba).
The Kissaway Trail
Tilly & The Wall
Regina Spektor
M.I.A.
El siguiente acto no sé ni cómo describirlo: Björk en vivo por primera vez en mi vida fue un sueño, y lo único que quise fue que la hora y media destinada para su presentación—en la cual nos deleitó con 19 temas—no acabara nunca. He visto montones de material en vivo de la islandesa, pero verla hacer magia apenas a unos metros de mí fue impactante. No sé qué más decir, sólo que fue maravilloso y que ya me puede partir un rayo hoy mismo.
(Ustedes disculparán la calidad de las fotos pero a mi @#!$% cámara se le acabaron las @#!$% pilas justo con Björk. Mtamaaaaa…).
Cerré el festival bailando como loca: un rato con la primera mitad de la presentación de LCD Soundsystem—si sus discos son buenos, en vivo es magnífico: de nuevo, ejecución impecable por parte de toda la banda que lo acompaña, por lo que resultó imposible resistirse a mover el bote (¿o las botas?) en medio del lodo—y otro rato con la segunda mitad de la presentación de Hot Chip—impresionante el rave que armaron tanto con material anterior como nuevo (por cierto, lo nuevo de Hot Chip promete cañón), y claro, el clímax y cierre de su presentación estuvo a cargo de una versión eterna de “Over And Over”, que concluyó justo a la media noche del domingo.
Veredicto final: el Connect Festival se apunta para convertirse en uno de los festivales de verano más importantes en el Reino Unido. Y si quieren verlo por sí mismos y les interesa ir a la segunda edición, los boletos ya están disponibles.
Cambio y fuera.

