Éste es el ridículo nombre que la ASCAP le dio al proyecto con el cual intenta educar a los más jóvenes (los que se dejen, claro) sobre el pecado mortal que constituye descargar música—así, con dibujitos y toda la cosa para que resulte más sencillo digerir su vetusto evangelio contra las descargas ilegales.

Pero la campaña de Donny The Downloader es más que dibujillos: es todo un programa interactivo con discos y videos informativos (vean éste, de tan baboso parece increíble que esta gente quiera que nos tomemos el asunto en serio) con los que ASCAP quiere seguir anclado a las viejas prácticas de la industria musical, negándose a aceptar que las descargas no son lo que le hace daño a la música y a quienes viven de ella. Lo que afecta a la industria son precisamente medidas como ésta, absurdas y anticuadas, que creen que el consumidor es idiota y que lo único que expresan es que para ellos es más fácil satanizar algo que irremediablemente está sucediendo (y que podría crecer mucho más y traer beneficios para todos) a abrir los ojos y reconsiderar nuevas formas de gestionar el trabajo intelectual.

De veras, sólo falta que nos vengan a buscar a nuestra casa para darnos un reglazo en las manotas para luego mandarnos a un rincón “a pensar en lo que hemos hecho”. Risible.

Enlace: Meet “Donny The Downloader,” The Cartoon Kid Who Will Save Music