No termino de ver la gran revolución que se ha montado alrededor de estos chicos. Es cierto que tiene mérito el éxito que han conseguido y que han logrado crear un sonido muy propio, que les puede acabar pasando factura: todas las canciones suenan igual. Pero la banda atrae a las masas adolescentes, que se vuelven locas allá por donde pasan.
Prueba del tirón del grupo es su concierto de esta noche en La Riviera con las entradas agotadísimas, y el revuelo que causaron anoche Matt Helders -batería- y Nick O’Malley -bajista- durante una sesión sorpresa en la que demostraron sus dotes de DJ en el club Ochoymedio de Madrid.
El grupo saben muy bien de esa buena acogida y han publicado un vinilo bajo el nombre de Death Ramps. El disco contiene 3 canciones: Bad Woman -con Richard Hawley como invitado-, Death Ramps y Nettles -incluídas como caras B del single Teddy Picker, que sale a la venta el lunes-.
Se trata de una edición limitadísima de 250 copias, que están a la venta a través de internet, donde la discográfica sigue el juego: “Desafortunadamente, no estamos autorizados para decirles la verdadera identidad de los Death Ramps, pero es oportuno aclarar que se trata de una banca con un cierto romanticismo (A Certain Romance)”.

