Left a good job in the city,
Workin for the man evry night and day,
And I never lost one minute of sleepin,
Worryin bout the way things might have been.

Él la descubrió siendo una gran estrella, y a medida que su maltrato creció, ella le fue opacando hasta robar todo su protagonismo a base de fuerza, talento y el mejor par de piernas de la historia de la música. Morir en el práctico olvido fue el gran pago de Ike Turner por tanto sufrimiento por el que hizo pasar a Tina.

Ahora que ya ha muerto, toca recordarle como el maestro de la música que fue. Ya en 2005, en su visita a España, a pesar de seguirse alumbrando a base de su sabiduría musical, ya daba bastante pena verle con aquel aspecto de payaso descolorido, de juguete caro roto.

De no haber muerto, probablemente habría vuelto al panorama musical, gracias al disco que preparaba junto a Danger Mouse y a los Black Keys. ¡Buen viaje Ike!