Parece que en 2008 los dealers de Amy Winehouse y Pete Doherty lo van a pasar realmente mal, o al menos así lo esperamos. Paul MacInnes analiza para The Guardian la situación habitual de ambos artistas, que parecen encarrilar sus vidas. Wino parece haber encontrado paz en las Barbados y Pete ha contratado a un entrenador personal para mejorar su viciosa anatomía. Esperemos que limpios sigan siendo tan buenos.