u2p.JPGHa hablado uno más en esta interminable guerra de palabras sobre el mundo de las descargas. Esta vez se trata de Paul McGuinness, el manager de U2 y quien ha guiado al grupo a lo largo de su prolífica (y muy, muy rentable) carrera de tres décadas y con ventas de 150 millones de discos.

Considerando esas cifras—y sus correspondientes ganancias—, podemos entender por qué McGuinness ha declarado en Cannes, muy digno y molesto él, que “los proveedores de servicios de Internet deberían cancelar las conexiones de los usuarios implicados en la descarga ilegal de archivos”.

Estas declaraciones me dan risa. Primero, por la persona de quien vienen. Como si a Paul McGuinness y a sus protegidos les hiciera falta el dinero que “pierden” por las descargas ilegales. Como si no fuera suficiente con los camiones de dinero que genera U2 cada que se le ocurre armar una gira para promover discos mediocres—con la cantidad de lana que generan en una sola gira poco importa si venden un disco o mil, todos sabemos que la pasta está en el merchandising y las presentaciones en vivo, dos campos que los irlandeses manejan con maestría.

Segundo, porque me sigue pareciendo increíble que haya gente de tan arriba que siga teniendo actitudes tan obsoletas y cerradas. ¿En qué año vive, Míster McGuinness? La revolución digital ya está aquí, y que usted siga negándolo habla muy mal de una banda que, en algun momento (hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana), se consideró pionera y visionaria y que en estas épocas más bien está acomodada en las estradas VIP de la realeza discográfica.

Sus declaraciones no quedan ahí, sino que sigue usando esa bandera de víctima que muchos empresarios y artistas con ceguera siguen enarbolando con necedad (favor de poner musiquita lastimera de violines para darle el dramatismo necesario a esta afirmación): “Estamos acostumbrados a que haya bandas escribiendo material propio desde The Beatles, pero las regalías que mantienen a los compositores están desapareciendo. Sellos discográficos, artistas, compositores, productores y músicos, todos son víctimas” (musiquita de violines off).

Qué fácil es echarle el compromiso de acabar con las descargas a los proveedores de Internet, ¿no? Sobre todo porque es cosa de ellos lo que cada cliente haga con su servicio de conexión. Míster McGuinness, le recomendaría un par de cosas: cierre la boca, abra los ojos y agarre la onda. La muerte de las discográficas como las conocemos hasta ahora es más suicidio que otra cosa.

Enlace: U2 manager wants illegal downlaoders blacklisted