El country es un género que me resulta imposible de digerir—por no decir insufrible. Pero el de Johnny Cash es cosa aparte: no sólo lo puedo escuchar por más de 30 segundos, sino que puedo disfrutarlo de veras. Son su distintiva voz, su actitud desenfadada, su originalidad y sus letras las que hacen que me olvide por un momento que más que un género musical en específico, se trata del estilo personal de un genio.
Uno de los muchos puntos distintivos en la carrera de Cash fueron sus presentaciones en diversas prisiones, siendo las más conocidas las que tuvieron lugar en las de Folsom (1968) y San Quentin (1969), ambas inmortalizadas tanto en grabaciones para televisión como en memorables álbumes en vivo.
Pues bueno, todo esto sale a relucir por una nota del día de hoy en que se publica que se ha cancelado un concierto tributo en la prisión californiana de Folsom, en la que se planeaba celebrar el aniversario del concierto ofrecido por Cash 40 años atrás, específicamente el 13 de enero. Los motivos: problemas con respecto a derechos de filmación, acceso a los medios e inquietudes sobre la seguridad del recinto. El concierto, obviamente con música de Cash interpretada por otros artistas, iba a transmitirse por Internet a todo el mundo.
Los más afectados por esta cancelación son los reclusos—un evento así nunca le cae mal a nadie, al menos para cambiar de aires. Aunque lo cierto es que nunca nadie podrá revivir la experiencia de aquellos internos de Folsom y San Quentin a fines de los sesenta, con el gran Cash en persona frente a ellos, identificándose con ellos, y entregándoles un poco de sí:










El country no lo tragas y si tragas a Johnny. Suenas al típico que se aficionó a johnny tras ver I walk the line o algo así.
El country es un género tan extenso como puede ser el rock. Deberías revisar el género, si te gusta Cash (de verdad) te estás perdiendo una enorme cantidad de música genial por generalizar.
A mí me encanta el sushi, mientras que mucha gente no lo soporta y considera que es mero pescado crudo, insípido y sin mayor chiste. So? Cuestión de gustos. Mi personal opinión es que se están perdiendo de una exquisitez, pero no voy a obligarlos a comer sushi cuando lo que se les antoja y quieren de verdad es una barbacoa. A lo mejor el único sushi que pueden comer es un rollo California, y eso está bien. No voy a sermonearlos diciendo que deberían probar otra cosa. De nuevo: mera cuestión de gustos.
Lo que quiero decir con este gastronómico ejemplo, es que no veo en dónde está el error de que me guste Cash pero no el country. Es un género que nomás no me pasa (y lo he intentado), por lo que, al menos por ahora, no hay vuelta de hoja—y sinceramente no veo cuál sea el problema, vivo muy a gusto así. Para mí, en todo caso, es una simple cuestión de gustos y ya. Sí, es muy posible que por ello me esté perdiendo de cosas buenas. Sí, es lamentable, pero qué le vamos a hacer. ¡No me gusta! ¿O me estás diciendo que tengo que escuchar country aunque no me guste y a la fuerza?
Por último, mira quién habla de generalizar: “Suenas al típico que se aficionó a johnny tras ver I walk the line o algo así”. Y resulta ser que la película no la he visto, ni tengo interés en hacerlo. ¿Qué tal?