El BSide festival va camino de consagrarse como uno de los festivales veraniegos más entregados a la nostalgia de todo el panorama. Sin embargo, y aunque a priori puede parecer malo, la buena elección de grupos que triunfaron décadas atrás -continúen o no con su carrera en activo-, lo convierte en un valor seguro.
La edición de este año comenzó -como es habitual- con dos grupos españoles: Facto Delafé y las flores azules y Niños mutantes. A los primeros no llegué, y los segundos cuentan con una propuesta poco original pero una capacidad tremenda de entusiasmar a su público -numeroso por lo que parecía-, y gran calidad técnica poco habitual en los grupos patrios.
El plato fuerte comenzó con una corta sesión con Bez de los Happy Mondays y el actual bajista del grupo. El primero se dedicó a animar el cotarro, jaleando a la gente, y puso en marcha a muchos espectadores. Clásicos de Beastie Boys, EMF o Blur dieron paso a la actuación de The Charlatans.
Frialdad escénica, profesionalidad absoluta y clásicos de ayer y de siempre para demostrarnos que el grupo sigue en plena forma. En un ejercicio de humildad prescindieron de la actitud de olvidemoselpasado yvayamosanuestrodisconuevoqueesgenial y demostraron que el cambio entre el ayer y el hoy no es tan drástico como parece en un principio. Clásicos como “The only one I know” y novedades como “You cross my path” combinaron a la perfección.
Cuando los Happy Mondays aparecieron en el escenario se desató la locura: nostálgicos mayorcitos y jóvenes avispados se lanzaron a bailar con la nueva resurrección del grupo, que pese a despertar pasiones no acabó de mostrar todo de lo que les creíamos capaces. Bez lo único que hizo es lo que mejor se le da: pasear, bailar, mover las maracas y mostrar de nuevo su talento como showman. Shaun Ryder apareció totalmente desganado, intercalando su voz con la de su acompañante, que tomó absolutamente el protagonismo, desvirtuando en ocasiones el potencial pop de la banda. En algunos momentos, mientras observaba como el resto de miembros de la banda tocaban, él, sentado en el estrado de la batería, parecía a punto de quedarse dormido.
Alternando entre viejos éxitos como y temas de su nuevo álbum, Unkle Dysfunlktional, el resto de la banda hizo todo lo posible por compensar las carencias, y un público entregado hizo lo demás. A destacar la genial “Hallelujah”, “Step on” o “Kinky Afro”, con la que comenzó todo.
El festival finalizó con Nada Surf, que pese a que muchos lo consideran flor de un día, consiguió mantener al público en forma tras la apocalipsis de unos minutos antes. Su bajista que tocó sentado por encontrarse lesionado-, es español, cosa que aprovechó con una conversación fluida acompañado por su cantante, que también hablaba algo el idioma. Al final el pop-rock monolítico de la banda se me hizo un tanto largo, pero poco o nada se les puede reprochar.
Un show memorable, y a esperar hasta el próximo año.

