La búsqueda de un sonido propio es un asunto difícil. Puede tomar toda una vida encontrarlo o acaso nunca suceda. Y tal vez por ello, cuando un artista encuentra ese sonido que lo identifica, se resiste tanto a modificarlo y mejorarlo, especialmente si ha probado las mieles del éxito.

Por esto no sorprende la decisión de Snow Patrol de seguir por caminos conocidos en su nueva producción: A Hundred Million Suns, sobre todo si se considera el trabajo que les costó llegar a la cima.

La agrupación pasó por años oscuros debido a problemas con su primera disquera (incluso Gary Lightbody formó el súper grupo The Reindeer Section durante esos años turbulentos), sin embargo, para cuando finalmente se deshicieron de Jeepster Records, sus integrantes ya estaban más que listos para volver al buen camino con Final Straw, una verdadera joya discográfica que los puso por primera vez en las listas de éxitos y que abriría camino para su consolidación con Eyes Open, otra placa igualmente exitosa.

Desafortunadamente este largo y tortuoso camino parece haber provocado un miedo al cambio. Para bien o para mal A Hundred Million Suns es Snow Patrol por donde se le mire y si bien el disco no es malo, sí nos deja esperando mucho de una banda que evidentemente se dedicó a cuidar el éxito más que a seguir adelante.

La placa inicia con "If There's a Rocket Tie Me to It", tema que desde sus primeros segundos nos confirma que aquí no vamos a encontrar innovación. Sus acordes son tan familiares que la duda llega de inmediato: ¿no nos habremos equivocado de caja y pusimos su anterior producción? Pero no, es una canción nueva y aún así suena tan conocida que bien hubiera podido formar parte de su anterior álbum.

Le sigue "Crack the Shutters", otra balada snowpatrolesca que no apuesta a nada pero sí demuestra que el grupo puede componer tonadas pegajosas y bonitas. Su encanto es tal que desde las primeras notas del piano sabemos que aquí está el mejor track del disco y lo más cercano que tendremos a una “Chasing Cars”.

El ritmo aumenta con "Take Back the City", primer sencillo de la producción y hasta el momento el único intento de la banda de subir la apuesta y los decibelios, aunque no logran persuadir a nadie. Y tal vez ni a ellos mismos les convenció el mood, porque vuelven a bajarlo de inmediato con "Lifeboats", canción pop de hechura acústica en donde el grupo se atreve a salir un poquito de su encierro, añadiendo un par de cucharadas de experimentación al platillo.

Lo mismo se puede decir del siguiente track del disco "The Golden Floor", que con una cucharadita árabe nos muestra lo que el grupo podría hacer si tan sólo se atreviera. Luego de una olvidable "Please Just Take These Photos From My Hands" y de unas insoportablemente lentas "Set Down Your Glass" y "The Planets Bend Between Us", el disco recupera el ritmo con "Engines", en donde algunos coros distorsionados parecen rescatar un poco un disco que hasta el momento parecía insalvable.

Finalmente aparecen una energética "Disaster Button" y una intrigante "The Lightning Strike" (el segundo mejor tema del álbum), para terminar un disco que si bien mantendrá contentos a sus miles de fans, será francamente olvidable para aquellos un poco más exigentes y menos apasionados.

Por lo pronto, sólo nos queda conformarnos con escuchar sus anteriores producciones y mantener la ilusión de que, con un poco más de tiempo, los integrantes de Snow Patrol lograrán salir de casa para levantar el vuelo por tierras más promisorias, en lugar de quedarse en el sillón puliendo sus guitarras.

Calificación: 6.5/10