Desde este momento me convierto en embajador -a motu propio- de Un pingüino en mi ascensor como candidato a representar a España en el Festival de Eurovisión. Pese a las pocas posibilidades de éxito -los aficionados han perdido el control para que su elección pueda triunfar- comienzo esta cruzada inútil.
La canción es divertida, pero hubiésemos querido algo más contundente e histriónico. A pesar de todo, y sin conocer a muchos de los demás candidatos -y puesto que este festival es profundamente extramusical-, nada mejor que un homenaje a este fabuloso grupo, famoso por el boca a boca, y legendario en los corazones de mucho.
Este es su vídeo de presentación al certamen:







Añade un comentario