7.5/10

Luego de un exitoso y descarado debut, Lily Allen se dedicó a llenar las páginas de los tabloides con su vida desenfrenada y los comentarios bastante francos y a veces un poco fuera de lugar de su blog en MySpace. Una campaña mediática que rindió sus frutos en cuanto a publicidad pero que a muchos nos dejó dudando sobre su capacidad musical. Sin embargo, al final estos mismos escándalos y noches alocadas han sido la perfecta inspiración para su segunda producción discográfica It`s Not Me, It´s You.

El resultado es un disco definitiva y absolutamente pop en el que los sintetizadores han venido a ocupar el lugar de las influencias reggae del primer disco, con apenas una pizca del descaro y la frescura que nos conquistó en su álbum debut. Ademas, la cantante parece haber dejado de lado la irreverencia para adoptar la voz de una diva popera que venga a complementar su nuevo estilo, el cual, si bien es agradable, no es totalmente convincente.

Mientras que la Lily del primer disco se mostraba como una mujer independiente, mordaz e inteligente, la de este álbum ha perdido las agallas y a veces parece más preocupada por exponer su lastimado corazón que por darle al culpable de sus desvelos con la puerta en las narices.

Como en “I Could Say”, tema guiado por un piano muy keanesco francamente olvidable y en donde lo más fuerte que se escucha es: ‘There´s nothing cool about you’, o “Who´d Have Known”, canción en donde la protagonista se la pasa esperando que el otro dé el primer paso, atreviéndose apenas a hacer una pregunta: ‘Are you mine?’.

Los mejores momentos de la producción llegan cuando la Allen cambia de ritmo y trae de regreso un poco de su picante actitud, como en “Not Fair”, tema de influencias country en donde critica de frente y en forma a los hombres egoístas que no hacen bien su trabajo. Y como en “Never Gonna Happen”, en donde la cantante incorpora un acordeón para pisar con sus altos tacones las estúpidas intenciones de un chico que obviamente no ha recibido el mensaje de “¡se acabó!”.

Sonidos futuristas adornan el track abridor “Everyone`s At It”, en el que Lily critica la hipocresía de la sociedad que rechaza públicamente lo que practica en secreto. Estos también acompañan las vocales rápidas con las que la Allen parece reclamar de todo a su antiguo y famoso novio angustiarse en “Back to the Start”.

Las dudas amorosas y del futuro y problemas existenciales de la fama ocupan las letras de la pegajosa “22” y del primer sencillo de la producción, la popera/electrónica “The Fear”. Desafortunadamente el combustible parece haberse agotado y la intérprete complementa el disco con las totalmente olvidables y ordinarias “Fuck You” y “Chinese”, además de la cuestionante “Him” y la rosa y reconciliatoria “He Wasn´t There”.

Al final el resultado es una buena producción pop que hubiera dado renombre a cualquiera de las divas rosas a las que Lily Allen parece querer imitar, pero cuyo brillo palidece en comparación con su cautivante y mordaz álbum debut.

It´s Not Me, It´s You es en definitiva el clásico segundo disco de una artista que tiene todo lo que se necesita para ser grande pero que, dominada por el miedo, ha preferido jugar a la segura antes que aventarse al vacío. Es agradable, alegre y muy bailador, pero también rosa en exceso y por momentos autocomplaciente. En conclusión, es un honroso segundo álbum y la promesa de mejores cosas en el futuro así que, por el momento, con eso tendremos que conformarnos.