9/10

Describir el Merriweather Post Pavilion de Animal Collective es un asunto complicado. La más reciente producción del ahora trío de Baltimore está saturada hasta la médula de voces y ritmos independientes engarzados en un mosaico multicolor sin silencios intermedios, dando como resultado un caos de proporciones descomunales que a pesar de todo conserva una muy peculiar armonía.

El grupo ha reservado espacio para todo: la selva, el agua, sonidos industriales y electrónicos, las cuatro estaciones, percusiones de cuento y pesadilla, el futuro, el pasado y el presente reunidos en un solo momento. Todo esto gracias a los samples que la banda decidió utilizar a diestro y siniestro en un afán de expandir su sonido y quitarle el protagónico a la guitarra, que hasta su anterior producción era una de sus armas principales.

Sin haber renunciado siquiera a un ápice de experimentación, la música de Animal Collective se ha vuelto más accesible en esta producción. Su lado pop electrónico domina de principio a fin, aportando una vibra más alegre y positiva que mantiene a los pies moviéndose al ritmo de la música.

Las letras hablan del amor, la familia y la vida hogareña. De extrañar a la persona cuando se está lejos en la fantástica “In the Flowers”, tema comandado por voces reverberantes y una grandilocuente locura. De la necesidad de asegurar el futuro de tu familia en la futurista “My Girls” y del miedo a ser padres en la selvática y enigmática “Also Frightened”.

Los ruidos industriales se contraponen a la festividad del verano en “Summertime Clothes” y se combinan con sonidos futuristas en la extrañísima “Daily Routine”. Luego, lo más rosa de su música nos trae una “Bluish” de cierta vibra bowinesca y espíritu completamente primaveral.

Vocales caóticas llenan los espacios en “Guy Eyes” y nos recuerdan a la Björk del Homogenic en “Taste”. El caos del disco llega a su punto álgido en “Lion in a Coma”, a la que le sigue una relajada “No More Running”. Finalmente llega el momento de la despedida con “Brother Sport”, tema en donde la hermandad y las complicaciones de crecer son el plato principal.

Con poco más de 50 minutos de duración y un sonido ecléctico y amigable, queda claro el porqué este álbum ya ha sido nombrado como uno de los mejores del año. Es cierto que su música no es para todos y que incluso en su lado más pop hay complicaciones que saltar. Sin embargo, la necesidad de cambiar su estilo ante la pérdida de uno de sus integrantes los ha llevado por un nuevo rumbo lleno de éxitos que además promete grandes cosas en un futuro.

Al final tal vez la mejor descripción para este disco esté en su portada: hipnotizante, psicodélica, llena de misterios y simplemente irresistible.