

Luego de sorprendernos con un asombroso álbum debut, los miembros de The Whitest Boy Alive se dedicaron a recorrer el mundo para poner a bailar a europeos, mexicanos y asiáticos por igual al ritmo de sus pegajosas canciones. La banda finalizaría este recorrido en México, lugar en donde arropados por las olas del Pacifico terminarían de redondear los 11 temas que conforman su más reciente producción llamada Rules.
Un disco con un sonido más claro y pulido, de influencias funk y jazz más marcadas que las de su álbum debut, pero con la misma energía y la capacidad para ponernos a bailar.
Además, la inclusión de Daniel Nentwig como miembro permanente del grupo le ha dado un nuevo giro a este sonido. No sólo el rhodes y el crumar asoman la cabeza para tomar el control en “1517”, “Intentions”, “Courage”, Rollercoaster Ride” y “High on the Heels”, también complementan el resto de los temas en los que el bajo y la guitarra llevan innegable mando.
Las letras se han vuelto más directas y simples, remarcando el espíritu discotequero de la producción. Desde la escueta “Timebomb” hasta la magnífica “Intentions”, canción llena de frases repetitivas que culmina con “¿es mejor no decir nada que decir algo malo?”.
Sin embargo, los mejores momentos se dan con la justa combinación de todos los elementos. “Courage” es un ejemplo claro de esto: con un bajo y una batería en sincronía perfecta, la guitarra en todo lo alto, un sintetizador contagioso y letras que llaman a la valentía. O “1517”, el primer sencillo de la producción en donde Oye canta con esa voz suave tan característica: “La libertad es una posibilidad sólo si eres capaz de decir no”.
Otros sobresalientes ejemplos son “High on the Heels”, “Dead End”, el final de “Promise Less or Do More”, la fantástica ”Gravity” y “Island”, probablemente la canción más vieja del disco ya que Erlend la tocaba en una versión mucho más electrónica durante sus presentaciones como solista hace algunos años.
El álbum no sólo fue grabado en sesiones continuas y sin efectos, el grupo además se empeñó en darle un sonido orgánico que pudiera ser reproducido fielmente durante sus conciertos, algo que sin duda fue una muy acertada decisión.
Porque la mejor manera de disfrutar a una banda como The Whitest Boy Alive es en vivo. Su música está hecha para eso, para bailar, brincar, mover los pies en sintonía. Y si bien sirve para relajarnos en el sofá, esto no se compara con el poder de sus presentaciones, a todo volumen y en compañía.
En suma, el grupo ha conseguido un álbum compacto, directo y a la altura de su producción debut. Tiene sus momentos flojos, como “Keep a Secret”, pero en general convence, especialmente con la mente puesta en lo que significará escuchar estas canciones en vivo. Rules es una fiesta en la playa con bebida en mano y los pies sin descanso, una fiesta en donde la única regla es no dejar de moverse hasta que la música termine y el sol se meta por el horizonte.

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concuerdo en cada aspecto con lo que escribiste, cabe añadir que es un disco maravilloso como lo es the whitest boy alive
Excelente reseña