“Cannonball” es uno de los mayores éxitos del Indie internacional de todos los tiempos. Sonaba en cualquier bar allá por el 93, incluso en aquellos que no habían puesto una buena canción en su historia. Incluso hoy, más de quince años después, todavía puede ser la canción estrella de alguna noche memorable.

Sin embargo, hay vida más allá de “Cannonball”, y Last Splash no tiene ni una sola canción que desmerezca. Especialmente relevante resulta esta otra canción: “Divine Hammer”, que demuestra que estas chicas pueden frecuentar otros caminos más sensibles y casi ninguno sensato -en el peor sentido de la palabra-. Ambos vídeos fueron dirigidos por Spike Jonze y Kim Gordon, amiguetes en la época dorada.