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8.5/10

Fever Ray es el reciente proyecto solista de Karin Dreijer Andersson, mitad femenina del dueto electrónico The Knife. Después de que el par de hermanos sacaron el discazo Silent Shout (2006) y su subsecuente DVD en directo, Karin aprovecha el hiatus en el que se encuentra The Knife para seleccionar y grabar 10 excelentes piezas del montón de canciones que había escrito desde hace mucho tiempo y que ella misma declarara que se sentía en la necesidad de darlas a conocer.

Técnicamente, Fever Ray sigue siendo un proyecto tan sintético y electrónico como The Knife pero que gracias al protagonismo absoluto de la voz de Karin (es la melodía principal en cada una de las canciones) se siente un poco más orgánico. Otros dirán que es música de The Knife quitándole el elemento dance, pero a mí me parece una inmerecida simplificación.

Este es un disco relajado, lento, profundo, muy fino y sin tanta mezcolanza de sonidos. Al escuchar esta obra uno se imagina estar caminando entre la niebla de algún bosque escandinavo. Una imagen siniestra pero a la vez hermosa. Es una sensación que se percibe desde el comienzo con “If I Had a Heart”, canción construida a partir de las punzantes y estremecedoras notas del contrabajo y en donde Karin declara su ambición (“cause i want more / more, give me more, give me more”) y ya muestra sus contrastes vocales.

Su característico timbre chillón y a veces casi infantil destacan en “When I Grow Up” y “Seven”, dos grandes temas del álbum. Esa inocencia también se manifiesta en las letras; mientras que en la primera canción la artista anhela un futuro liberador en la segunda le entra la nostalgia y recuerda emotivamente como luchaba por tal. Asimismo, ambas canciones también comparten tintes tropicales en las percusiones.

Claramente éste no es un álbum de singles, sería injusto señalar cuál canción es mejor que otra, este disco es para escucharse de principio a fin y en la intimidad, donde no haya ruido ni distracciones alrededor. Aunque los primeros 2 tracks hayan sido escogidos como los sencillos (“If I Had a Heart” y “When I Grow Up”) bien pudieron haber sido –o todavía tienen la oportunidad de serlo– pistas como “I’m Not Done”, la knifesca y oscura “Concrete Walls”, o la introspectiva y atmosférica “Keep the Streets Empty for Me”, donde colabora con Cecilia Nordlund.

Karin Dreijer Andersson ha realizado de nueva cuenta música relevante y con todo los merecimientos para estar en las listas de lo mejor del año. Es casi un deber escuchar este álbum que no discrimina a quién no haya tenido un acercamiento a The Knife, de hecho, éste podría ser el primer paso para adentrarse en la electrónica cuasi-gótica que sólo puede provenir de estos músicos suecos.