7.7/10

Aunque los integrantes del dúo noruego Röyksopp han estado juntos por toda una década, apenas en este 2009 no están entregando su tercera producción discográfica. Mientras que su álbum debut, Melody A.M., fue un éxito de ventas y de crítica, el segundo apenas logró destacar; lo que tal vez impulsó al grupo a abandonar la melancolía en favor de un sonido más alegre y popero para adornar su nuevo disco, Junior.

Un álbum con algunas joyas y momentos grandiosos, apropiado para la pista de baile y días grises en los que un buen empujón emocional es necesario. En éste, tal vez lo más cercano al sonido de su debut sea el track abridor, “Happy Up Here”, tema saturado de sonidos y voces que muestra intacta la capacidad del grupo para ponernos a bailar, aunque desafortunadamente no alcanza la gloria de canciones como “Eple” o “Remind Me”.

De hecho lo más cercano a esta última canción es el segundo sencillo del disco, “The Girl and the Robot”, tema que los noruegos compusieron junto la diva sueca Robyn. Por lo mismo, la canción no sólo se ajusta perfectamente a la voz de la intérprete, además tiene una calidez que el par apenas logra obtener en el resto de las canciones.

La dualidad entre el pasado y el futuro, la humanidad y el comportamiento robótico se hace presente en “Vision One”, canción que el grupo atiborró con efectos para lograr una muy buena mezcla. Dentro de la misma temática está “Miss it So Much”, en la que colabora Lykke Li con una voz cursi y al mismo tiempo sexual que marcha perfectamente con el ritmo de la música.

Entre los temas más flojos del disco está “This Must Be it”, una canción que al menos yo siento demasiado burbujeante para alguien de espíritu tan oscuro como Karin Dreijer de The Knife, quien colabora en las vocales con no muy buenos resultados. Otro que tampoco cumple es el pretencioso “Röyksopp Forever”, tema instrumental que si bien muestra una parte del espíritu sonoro y creativo del grupo, también exhibe una sobresaturación auditiva que hace eternos sus cinco minutos de duración.

Tampoco resulta el toque tecno de “Tricky Tricky”, canción dolorosamente superficial tanto en música como en letra, en la que nuevamente canta la vocalista de The Knife. A ésta le sigue para levantar las cosas “You Don´t Have a Clue”, en donde aparece como invitada una vieja amiga, colaboradora y paisana del grupo, la cantante Anneli Drecker, quien ofrece una voz etérea y de estilo obviamente operístico que viene a complementar las cuerdas con las que los noruegos adornaron la melodía.

El toque downtempo aparece en “Silver Cruiser”, un tema evocativo y soñador que a pesar de no ir con la vibra festiva del resto del álbum, logra ajustarse al mismo gracias a la maestría para mezclar y producir de Svein Berge y Torbjørn Brundtland.
Casi al final aparece “True to Life”, tema que empieza bastante flojo pero se anima conforme pasan los minutos para terminar en todo lo alto y así dar paso a la olvidable “It´s What I want”, canción con la que concluye este disco.

En suma esta es una producción ecléctica, energética y con buenos momentos, aunque en general no logra alcanzar la maestría de su disco debut. Sin embargo, sí es un buen ejemplo de la capacidad de estos escandinavos para producir atmósferas y paisajes sonoros atrayentes y coloridos, capacidad que pondrán a prueba una vez más con el lanzamiento a finales de este año de Senior, una especie de segunda parte que el dúo ha prometido será más tranquila y otoñal y de la que indudablemente podemos esperar grandes cosas.