8.5/10

Desde el surgimiento de Camera Obscura allá por el lejano 1996, esta banda ha sido interminablemente comparada con Belle and Sebastian, para lo bueno y lo malo. Y aunque razones hay muchas y en lo personal confieso que prefiero a los Bellies, con My Maudlin Career este grupo escocés ha demostrado una vez más que puede estar a la altura de cualquier comparación.

En este nuevo disco no hay cambios en cuanto a su sonido, tampoco hay temas extremadamente pegajosos ni grandes aspavimientos, sólo un pop bonito y bien hecho, con cuerdas y sonidos orquestales que sirven para complementar el tono melancólico de la gran mayoría de las canciones, en las que la vocalista expone sin timidez las diferentes facetas y consideraciones de un corazón roto.

Desde la imposibilidad de conservar el amor en la adorable “French Navy” hasta el fin de una relación en la acompasada “James”; de la decisión de renunciar al afecto que te hace sufrir en “The Sweetest Thing” y la desconfianza en “You Told a Lie”, en este disco hay espacio para todo.

Con tanta melancolía, más de un compositor hubiera fallado miserablemente en el intento, pero Tracyanne demuestra su experiencia como letrista agregando ironía y buen humor a letras que de otro modo hubieran salido insoportablemente cursis.

El orden de las canciones también ayuda. La placa arranca con dos temas sumamente alegres y a partir de ahí la banda baja el ritmo poco a poco hasta un pequeño bache llamado “Careless Love” , tal vez la canción más seria de todo el disco en cuanto a letra y con una pesadez en las cuerdas que tampoco ayuda mucho.

Afortunadamente el álbum levanta con el siguiente track, “My Maudlin Career”, en el que Campbell afila los cuchillos con frases como: “Your pain’s gigantic but it’s not as big as your ego” (tu dolor es gigante pero no tan grande como tu ego).

La producción también parece ser un diario de viaje, no sólo por la constante mención de lugares como Chicago, Cleveland, Alaska y México, sino porque en las tres últimas canciones se hace mención a los problemas que los traslados y ausencias pueden traer a un corazón sensible. Desde la confusión entre ser amigos o amantes en la encantadora “Forest and Sands”, los recuerdos de un ex que quién sabe dónde estará en “Other Towns and Cities” y el amor de lejos en la fantástica “Honey In the Sun”, tema que por cierto termina en todo lo alto y con trompetas incluidas, un muy buen álbum.

En resumen este es un disco equilibrado, bien producido y enormemente disfrutable, incluso para aquellos que no tienen el corazón hecho pedacitos. Y es que es imposible no rendirse ante la franqueza con la que Tracyanne Campbell habla de sus sentimientos sin dejar que la autocompasión la domine. Es cierto que, como su título lo indica, esta es una producción sensiblera y no realmente innovadora, pero también es cierto que no hay nada mejor para curar la tristeza como el saber que hay alguien en el mundo que comparte tu pena.