primarycolours

7.8/10

Este año se cumplen 30 años de la salida del Unknown Pleasures y parece que la tendencia actual –que se viene arrastrando desde principios de este siglo– de este revival del post punk todavía se niega a morir. Este año han surgido en Inglaterra dos de los discos más populares que han explotando este sonido: el To Lose My Life de los White Lies y el Primary Colours de The Horrors.

Dicha popularidad se debe en parte a que ambos álbumes fueron vanagloriados por la NME que, como ya se sabe, siempre están en la búsqueda de la banda que va a salvar el mundo. Sin embargo, mientras que para mi los White Lies son un fraude muchísimo más grande que los últimos dos LP’s de The Killers, sobre el nuevo disco de The Horrors no se puede decir lo mismo (aunque por otro lado, parece que otros lo han inflado de más).

Indudablemente lo que más resalta es el giro que han dado los ingleses. En Primary Colours ya no hay más garage punk así que la banda le dice adiós a la irreverencia del disco pasado (Strange House) compuesto de riffs enérgicos y letras gore que incitaban al slam. Aún siguen cobijados por una atmósfera gótica pero el sonido y la actitud ya son muy distintas. Ahora se basan en melodías a la Joy Division y de la distorsión shoegaze de The Jesus and Mary Chain y My Bloody Valentine.

Lo primero que les conocimos fue “Sea within a Sea”, primer sencillo que deslumbró a muchos, tanto a los que estaban familiarizados con el Strange House (2006) como con los que apenas les conocían. “Sea within a Sea” es una tema largo de casi 8 minutos cuya primera parte básicamente es puro krautrock de los Neu! y que después desde la mitad hasta el final de la canción se convierte en una especie de “The Rip” (Portishead). Esto último seguramente proviene del atinado y señor Geoff Barrow (Portishead) quien fue uno de los productores de esta placa (el otro es Craig Silvey y dos tracks corrieron a cargo de Chris Cunningham).

Sin embargo, como ya lo había mencionado, lo que más predomina son las reminiscencias al post punk manchesteriano. “Who Can Say”, segundo sencillo, podría ser una versión alterna de “Love will Tear us Apart”; los tonos del teclado son similares y los fills de la batería recuerdan a la canción más conocida de Ian Curtis pero cantada con la flojera de Syd Barret. Otra también es “I Can’t Control Myself”, cuyos acordes recuerdan a “Wilderness”.

Los efectos shoegaze de las guitarras también predominan durante todo el álbum y “Three Decades” es uno de las temas donde mejor suenan al ser una acelerada canción que tiene reverberaciones al más puro estilo de My Bloodie Valentine, pero que también es el tema más punk y, por lo tanto, lo más parecido a lo que venían haciendo anteriormente los ingleses.

Las líneas del bajo en “Scarlett Fields” nos remiten al ritmo de las canciones de Interpol y, que también usan los tonos del teclado de “Who Can Say”. El penúltimo track, “Primary Colours”, ya no suena tanto a MBV y está más en la onda newgaze de bandas como Maps y The Pains of Being Pure at Heart.

En general, Primary Colours es un disco bastante decente pero que desgraciadamente no logra despegar lo suficiente. A pesar de que se adoptan de una manera excelente el sonido de todas las bandas anteriormente mencionadas, el problema es que se quedan atrapados ahí y no logran hacer algo nuevo, vamos, hay poca reinvención.

Así como hay álbumes adelantados a la época, quizás éste –por el contrario– nos llega un poco tarde. A las primeras escuchadas Primary Colours gusta mucho pero con el tiempo llega a ser intrascendente ya que durante los últimos años hemos estado acostumbrados a bandas con estos sonidos similares y, finalmente, no sorprende lo suficiente para estar dentro de las grandes ligas. Si Primary Colours hubiera salido en 2005 quizás otro gallo cantaría y seguramente sería uno de los grandes discos de la década. ¿Será momento de que de una vez por todas ya dejemos a Joy Division por la paz?