Es habitual descubrir que los artistas de los que disfrutas no tengan ni la más mínima idea de cómo funciona la industria discográfica, pero Lily Allen ha batido el récord de decir chorradas sobre el tema. La chica ha mostrado su desaprobación ante aquellos que descargan música gratis de la red. Estas declaraciones no tienen desperdicio, ya que cumplen con casi todos los tópicos absurdos usados por las compañías discográficas:

“Si los consumidores quieren buena música, tendrán que empezar a pagar por ella. La industria discográfica está en manos de completos imbéciles, y si dejamos de pagarles, seguirán invirtiendo en música mediocre. Cuanto más dinero ganen, más invertirán en música de calidad.
Los artistas lo tienen cada vez más difícil, a muchos no les dan la oportunidad de grabar su segundo álbum. Y los responsables son quienes descargan música ilegalmente, por su culpa no está llegando suficiente dinero a los grupos”.

Allen debería leer un poco. Debería saber ya a estas alturas que la máxima “una canción descargada es una canción no vendida” es una afirmación falsa y absurda, porque supone que todo lo que descargamos lo compraríamos si no lo hubiésemos conseguido por otros medios.

Pero lo peor es relacionar dinero con talento. Para Allen sólo si hay dinero hay buena música. Bravo chica. En otras artes todavía puede aceptarse a regañadientes dicha afirmación, pero que hay discos con guitarra acústica grabados en casa mil veces mejores que lo que esta mujer ha hecho es impepinable. Seamos claros, querida Allen, y no divaguemos: simple y llanamente lo que quieres es ganar más pasta. Y por supuesto no lo vas a conseguir con declaraciones tan desafortunadas como estas. ¿Qué opinarán aquellos que llegaron a la fama regalando sus productos o aquellos que simplemente disfrutan haciéndolo sin pedir nada a cambio? Repite conmigo, Lily: una cosa es la pasta, otra la música. Me encanta esta choni británica.

Foto: James Arnold