Guerra contra el ruido

¿Cuántas veces habremos oído aquello de que la música actual es ruido? Pues en parte es verdad. Según un estudio publicado por NPR music los ingenieros de sonido actuales masterizan a niveles más altos de los que se usaban hace algunos años. La principal consecuencia de esto es que la música pierde dinámica, los detalles no se aprecian de la misma manera puesto que todo suena muy aglutinado.

Si observáis la imagen superior podréis comprender mejor de lo que estamos hablando. Antes de publicarse cualquier CD lo normal es masterizarlo. Básicamente el proceso de mastering consiste en fijar un nivel máximo, igual para las canciones que componen el disco. De esta manera se consigue que todas suenen de una manera homogénea.

La tendencia de los últimos años es que la música que aparece en los discos tiene la forma del espectro azul de la imagen, que como podéis ver es bastante más grande puesto que ocupa un mayor rango. Cuanto mayor sea, con más volumen sonará una canción. ¿Y por qué se publican canciones con tanto volumen? La idea comenzó para que los temas destacasen en las radios por encima de los que sonaban "más flojos", ya que, además, los seres humanos solemos confundir volumen con calidad, por lo que si una canción suena más fuerte que otra, automáticamente pensaremos que es mejor, y la escucharemos más.

Ian Sheperd es un ingeniero de sonido que apoya la denominada "Loudness War" o Guerra contra el ruido, que consiste básicamente en evitar atrocidades para el oído como las que Metallica y Death Magnetic nos ofrecieron. Los fans se quejaron porque el disco se escuchaba mejor en el videojuego Guitar Hero que en la propia publicación de la banda. Lo que sucedió fue que Metallica optó por el espectro azul en lugar del verde.Sheperd, en su blog, va publicando una serie de artículos para demostrarnos lo mucho que pierden las masterizaciones saturadas. Un ejemplo de ello es este video. Aunque está en inglés, podréis escuchar la diferencia entre cómo es "Figure of Eight" de Paul McCartney con su masterización original y cómo sería la de un ingeniero actual.

Como véis, con masterizaciones saturadas se pierden detalles y, por lo tanto, calidad de sonido.

Por último, los que tengáis Spotify podéis hacer una prueba muy sencilla. Puesto que el programa cuenta con un normalizador de sonido, que hace que todas las canciones suenen al mismo volumen, probad a escuchar "Vértigo" de U2 (2004) e "In Bloom" de Nirvana (1991). ¿Cuál suena mejor objetivamente? Intentad distinguir todo claramente: bombo, cajas, bajo... y veréis qué canción os fatiga antes.