Si algo distingue a los mexicanos es la pasión desmedida (¿excesiva?) con la que reciben a la mayoría de los grupos y cantantes extranjeros. Por ello, no es extraño que el pasado miércoles 24 de febrero ya hubiera gente formada desde las 9 de la mañana afuera del Polyforum Cultural Siqueiros de la Ciudad de México, para un concierto que iba a empezar exactamente 12 horas y media después; o que una vez llegada la hora, miles de gargantas se desgañitaran con la aparición en el escenario de Julian Plenti, quien para la mayoría de los asistentes es más conocido como Paul Banks, el vocalista de Interpol.

La intensidad de los gritos de bienvenida pareció incluso sorprenderle al músico, quien probablemente esperaba una recepción menos apasionada, teniendo en cuenta que no venía con su agrupación original sino a presentar su primer disco como solista, Julian Plenti is Skyscraper. Se ve que ya se olvidó del piso fracturado y las almas rabiosas que lo recibieron la primera vez que piso nuestro país con el cuarteto neoyorquino.

Luego de la calurosa bienvenida y con una sonrisa de oreja a oreja, el músico y sus acompañantes iniciaron los primeros acordes de un buen tema instrumental llamado “Running Man”, que parecer ser bastante nuevo aunque ya suena bien ensayado. A esta le siguió “Fly As You Might”, tema que fue coreado por la mayoría de las primeras filas de asistentes, quienes no dejaban de externarle al músico los contentos que estaban de tenerlo ahí, con gritos y empujones que movían cada vez con más fuerza la valla de protección.

Tanta fue la emoción que incluso el músico le pidió a los asistentes que se calmaran, dejaran de empujar y disfrutaran el espectáculo. Aquí abro además un paréntesis para decir que el Polyforum sonaba bastante bien desde cualquier lugar donde estuvieras, algo que es de agradecerse. Además, es de notar la calidad de los cuatro músicos que acompañaron a Plenti, la de los arreglos y nuevas instrumentaciones que definitivamente superaron en algunos casos a los utilizados en el disco y por supuesto la de la voz de Paul, que definitivamente ha mejorado muchísimo desde sus inicios con Interpol, pues se nota con más fuerza y mejor modulada.

Asimismo, él y su banda parecen divertirse bastante en el escenario, pues se la pasaron sonriendo y bailando en todo el espectáculo. Eso sí, como ya es su costumbre, el cantante no habló mucho, pues se limito a dar las gracias, introducir las canciones y reiterar lo contento que estaba de haber regresado a México.

Con un escenario tan majestuoso como el Polyforum no había necesidad de añadidos en cuanto a escenografía, aunque la banda sí aprovechó las paredes, iluminando al ritmo de las canciones distintas zonas del mural con luces amarillas, azules y rojas.

Así, luego de una tranquila y azulada “Madrid Song”, llegó una de mis favoritas de la noche y tal vez uno de los mejores temas del concierto. Y es que “On The Esplanade” no sólo brilló por sus arreglos de chelo sino por su muy buena interpretación. Luego de una prendida “Only if You Run”, siguió mi otra favorita de la velada, “Girl on the sporting News”, pues, aunque sigo pensando que la letra de este tema es malísima, los arreglos y en general la melodía un poco más lenta la convirtieron en una de las mejores interpretaciones de la noche.

Ya casi al final de la primera parte del concierto llegó “Unwind” y un cover a “Into The White” de The Pixies que arrancó bastantes aplausos del público asistente, sobre todo el de las primeras filas. Para cerrar el músico interpretó la muy coreada “Skyscraper” y lució sus vocales con el inicio de otro tema nuevo llamado “Goodbye Toronto”.

Luego de un breve descanso, Plenti y compañía regresaron al escenario para tocar “H”; un cover a la canción “Horse With No Name” de America que fue coreado a todo pulmón por el público, y el primer sencillo de su producción debut, “Games For Days”.

En suma un show bien hecho, con buenos músicos y mucha energía. El único pero que le pongo es la falta de cultura de los asistentes. Cuando en el 2007 se habilitó este espacio para hacer eventos de este tipo, se hacía mucho énfasis en la prohibición de meter cualquier alimento o bebida que pudiera causar daño al mural de Siqueiros, y por supuesto estaba terminantemente prohibido fumar en su interior o tomar fotos con flash.

Desafortunadamente parece que las medidas se van relajando, pues flashazos iban y venían como si tratara de cualquier otro lugar. Por ahí hay gente que dice que el flash no afecta a las pinturas (aunque a mí gente experta me ha dicho lo contrario), pero independientemente de esto creo que si existe la prohibición es por algo y me parece muy triste que no se haga un esfuerzo por seguir las reglas. Y lo peor en realidad no fue eso, sino que se dejara entrar al público con bebidas y cigarrillos, siendo estas dos cosas las que realmente pueden causarle daño a la pintura.

Creo finalmente que este es un muy buen lugar para hacer conciertos, intimo, con excelente acústica y buena ubicación, por lo que ojala la gente encargada se ponga un poco más estricta en su cuidado y el público deje de ser tan valemadrista.

En fin, además de esta mala nota, yo me fui con un muy buen sabor de boca gracias a un show muy bien logrado y que incluso me dejó con ganas de escuchar el disco de regreso a casa. ¿A ustedes qué les pareció?