Vampire Weekend, como sabrán, es una banda de Indie rock que nació en New York súper interesante y que ya recorrió el mundo con giras y presentaciones. Los muchachos actualmente están haciendo shows en diferentes países para presentar su nueva producción, llamada Contra, que fue lanzada el pasado enero y que tuvo una recepción tanto por parte de los fanáticos como de la crítica realmente buena.

Hoy les contaré una historia super curiosa que les sucedió a un grupo de amigos del barrio de Raval, en Barcelona.

Todos los años una muchacha celebra su cumpleaños en la casa de su novio. Ese día se hace una gran fiesta para aproximadamente unas 80 personas en el departamento y en él tocan bandas amigas, DJs y toman algunas cervezas. Como en cualquier cumpleaños. El tema es que este no fue cualquier cumpleaños.

Andrea, una de las invitadas a esta fiesta, había ido el mismo día pero más temprano al recital que estaba dando en la ciudad Vampire Weekend en la Sala Penélope. La pasó genial, salió del show y se fue a tomar una cerveza a un bar cerca del lugar.

Por la puerta del lugar entraron todos los integrantes de Vampire Weekend menos el tecladista. Andrea fue a hablar con ellos, les comentó que su show había estado realmente genial y miraron juntos el partido del Barça por televisión un rato.

Los integrantes del grupo le preguntaron a Andrea dónde podían ir a tomar una copa y ella los persuadió para que fueran a la fiesta de cumpleaños de su amiga. Si bien los chicos se resistieron un poco al principio, finalmente accedieron.

Lo genial de todo esto es que en el lugar prácticamente nadie los conocía y por ese motivo los muchachos pasaron como si fueran simples invitados (nadie les pidió autógrafos ni nada que los molestara). Incluso ellos terminaron sacando más fotografías que nadie.

Obviamente al haber instrumentos conectados les pidieron si podían tocar algunas canciones y como estaban apurados y tenían que irse hacia otra ciudad para preparase para otro show, tocaron sólo 2 temas.

Y así es como Vampire Weekend, una de las bandas más importantes de la escena indie del mundo, terminó tocando para unas 80 personas en un departamento de Raval.

Esta historia nos la contó amablemente David Rivera, el dueño del departamento en cuestión. ¡Muchas gracias David!

Vía: mmoroca