Vimos hace un tiempo que Pink Floyd inició acciones legales contra su discográfica, EMI, por la venta de canciones de su catalogo en formato MP3 sin autorización. Puntualmente, los discos The Wall y The Dark Side Of The Moon, que según el contrato que une a ambas partes solo pueden ser vendidos completos, y que eran comercializados tema por tema en tiendas virtuales como iTunes y similares.

La novedad es que la justicia falló a favor de la banda. Según la sentencia, el acuerdo de la discográfica con el grupo estipula que se debe "preservar la integridad artística de sus álbumes".

Con esto, se abre el debate (una vez mas y van...) formato digital vs. soporte físico, y en otro plano, el disco como obra completa frente al concepto desechable del MP3 individual. Pero este fallo, que podría verse como una victoria del modelo tradicional, en realidad deja en evidencia algo que es un hecho hace tiempo: a las discográficas les conviene vender temas sueltos antes que discos completos. Solo así se explica la tozudez de EMI de llevar esta situación hasta las ultimas consecuencias, aún sabiendo que tenían las de perder.

Creo que todos los aquí presentes coincidiremos en las bondades de la música en formato digital, en materia de distribución, de llegada al publico, de las posibilidades de intercambio. Sin embargo, hay que entender también el, por llamarlo de algún modo, recelo que los artistas puedan tener para con su obra. Poco gratificante deber ser pasar horas definiendo el arte de tapa y el tracklist perfecto para luego ver, como si de una oferta de fin de temporada se tratase, que el cliente se lleva el tema 2, 5 y 8, obviando el resto.

Lo que queda claro es que, a 10 años de la masificación del MP3, las discográficas no han sabido adaptarse ni ofrecer una alternativa superadora al esquema tradicional, los músicos (salvo honrosas excepciones) no han sabido aprovechar las nuevas tecnologías para construir vías alternativas de distribución, y el publico, producto un poco de la (ilegal) gratuidad y otro tanto por la excesiva oferta, se ha vuelto menos exigente. Porque, vamos, ¿como puede ser que alguien se conforme con tener "dos o tres temas" de The Dark Side Of The Moon?