
Hacer un primer disco exitoso para una banda es lo mejor que le puede pasar, más si tienen un manager y discográfica que haga las cosas bien. Si todas estas estrellas se alinean correctamente probablemente tendremos una famosa banda que terminará, eventualmente, llenando estadios.
Pero en todo esto hay un detalle a tener en cuenta. Si un grupo hace un tremendo disco debut que termina siendo completamente exitoso todas las expectativas estarán puestas en la segunda producción y esto, sin duda, es un gran peso que tendrán que soportar las espaldas de los miembros de esa banda.
Justamente este fue el caso de los chicos de Foals que lanzaron Antidotes allá a principios del 2008 y que ahora presentarán su nueva producción, que se llama Total Life Forever y fue presentado oficialmente ayer. Obviamente los nervios que tuvieron sus integrantes sobrepasaron todas sus expectativas y en una entrevista revelaron que estar dentro del estudio fue “lo peor del mundo”.
El tecladista Edwin Congreave comentó que el disco fue grabado en
Gotemburgo, Suecia y que por momentos pensó que era lo peor que podría haberle pasado. Aseguró que terminó odiando las canciones y pensaba que eran malísimas. Eso sí, cuando terminaron de grabar escuchó la obra completa y terminó gustándole mucho.
Lo más curioso de todo fueron las declaraciones de Yannis Philippakis, quien aseguró que hubo momentos de las grabaciones que algunas personas quisieron dejar la banda e irse a sus casas. Si bien me parece algo excesivo, imaginen la presión que debían sentir. Muy fuerte.










Uff pero valio la pena el calvario, ya que para mi el disco es buenisimo, aunque la idea es que la bandas disfruten esos momentos y no sea una pesadilla.