Que Rock In Rio es un auténtico negocio creo que nadie lo pone en duda a estas alturas. Si en la primera jornada se llegaron a contabilizar 49.000 asistentes, al día siguiente se llegó a las 85.000 personas. Sumando las 36.000 congregadas en el llamado Día de la Familia el domingo 6 de junio, obtenemos la mágica cifra de 170.000 espectadores que consumen dentro del recinto: comida, bebida, merchandising variado…Y por cierto, eso de que los precios iban a ser populares es un poco relativo, porque en el caso de la comida no están muy desorbitados, pero considerando la temperatura, el sol y las horas de espera, 9 € ($10,7) para un litro de cerveza son muchos. Y la gente se queja de eso, lógicamente.

Pero basta de cifras y resumamos un poco cómo fue el sábado (5 de junio) y domingo (6 de junio) en la Ciudad Del Rock. Era el turno de las féminas y de su sensualidad. Rihanna, Shakira y Miley Cyrus así lo demostraron.

En primer lugar, la segunda jornada de Rock In Rio comenzó con Albertucho, Los Gerundinos y Draco como “artistas menores” en el Escenario Sunset. Quizá el rock urbano de Albertucho fuera el que más desentonaba en un tono fiestero como el que proponía el cartel del 5 de junio, pero en cualquier caso la gente disfrutó de las actuaciones, especialmente con Los Gerundinos, y es que la magia de Raimundo Amador a la guitarra y la de Pepe Bao al bajo es poco menos que embaucadora. Y su propuesta musical es muy reggae y muy blues –versión de "Gimme Some Lovin'" de Spencer Davis Group incluida-, muy apta para disfrutar y dejarse llevar.

Pasados algo más de 15 minutos de las nueve de la noche, salieron al Escenario Mundo los grandes vencedores de los Grammy Latino: Calle 13. Llegaron con ganas de decirle al público las cosas claras. Aunque la cumbia, el reggaeton, el hip-hop y el ska son estilos propensos a la fiesta en general, no están para nada reñidos con la inserción de letras críticas. Y vaya que si criticaron. Ley de Arizona, periodistas que usan Wikipedia, los que usan voces pregrabadas –¡ay si Rihanna les escuchara!- fueron las principales víctimas de la lírica de Residente y la dulce voz de la hermana de Visitante, Ileana. No conocía mucho a este grupo, pero la verdad es que el concierto fue dinámico, entretenido y lleno de mensaje –populista, sobre todo-. La gente se volcó bastante y a pesar del calor y que había bastante más asistencia que el día anterior, los botes no faltaron.

Ya con la noche casi cerrada en la Ciudad del Rock tocaba esperar, y mucho. La siguiente en pisar el Escenario Mundo era Rihanna. Intentaré no cebarme mucho con ella, pero no me gustó nada su actuación ni su actitud. Caprichos en el backstage –cuatro camerinos, pollo en abundancia, plátano frito, velas…- y un retraso de más de media hora ya me hicieron recibir su actuación con cierto prejuicio negativo hacia ella. Pero es que cuando comenzó con "Hard" y a medida que iba avanzando la actuación no dejaba de disgustarme su frialdad con el público –se puede ser provocadora y chula pero agradable a la vez con los que llevan horas por verte en el escenario-. "Disturbia" me mató. No estuvo acertada vocalmente hablando en general y cuando las coristas le cedían algo más de protagonismo, como es el caso de esta canción, se notaba bastante. Aparte de que usa voces pregrabadas, tampoco me pareció bien que cantase una de cada tres frases. Quizá es decisión personal eso de superponer el espectáculo a la música en sí, no sé. En cualquier caso, no fue un concierto pésimo, pero creo que cuando la superestrella no es la protagonista –para mí destacaron más los artistas secundarios: bailarinas, robots gigantes etc.- algo falla. Desde luego me quedo con la actuación de los dos guitarristas, que se atrevieron a rozar los géneros más roqueros, especialmente con el soberbio Nuno Bettencourt de Extreme.

Poco duró el agrio sabor de boca dejado por la cantante de "Umbrella". Afortunadamente, Shakira no hizo esperar tanto como su predecesora, que ya bastante retrasada iba la cosa. A eso de la 1.30 tras una introducción muy arábiga comenzaron a sonar las notas de "Ojos así". Y así, a golpe de cadera embelesó al público desde el primer momento. A partir de ahí sonaron sus grandes hits que hicieron las delicias de las 85.000 personas que colmaban el recinto: "Te Dejo Madrid", "Suerte", "Inevitable", "La Tortura", "Loba", "Gypsy", "Hips don’t lie" etc. hicieron bailar y sudar hasta al más “soso”. Gran actuación, por tanto, de la colombiana.

Después, muchos se quedaron con ganas de más y David Guetta seguro que despachó bien a los trasnochadores, pero yo preferí irme a dormir, que el cansancio y el deber de estudiar hacen mella.

La jornada siguiente, la del domingo 6 de junio, era, como ya hemos dicho, dedicada a la familia y a los más "peques". Algo paradójico que no deja de chocarme y más teniendo en cuenta que la gran estrella es la desaparecida Hannah Montana, Miley Cyrus. Se ha convertido en una auténtica loba, como diría Shakira. Vale que sea un ídolo entre los críos, pero, ¿no es demasiado provocativa para unas mentes tan poco desarrolladas? No os perdáis las fotos al final del post para ver a lo que me refiero.

Su concierto fue entretenido y sensual. La joven de 17 años no paraba de moverse por el escenario y de animar al público. Los fans lo agradecieron y seguro que fue para la mayoría un concierto inolvidable.

Antes de la artista-Disney pasaron por la Ciudad del Rock El Sueño de Morfeo, Amy McDonald y McFly que al parecer no defraudaron a las 36.000 personas que asistieron el domingo. Yo no pude verles.

Rock In Rio ha cerrado sus puertas hasta el día 11 de junio, dedicado al rap-metal. Cypress Hill y Rage Against The Machine son las grandes estrellas. Y allí estaré para contaros después mis impresiones. Antes de acabar esta entrada me gustaría criticar un poco a la organización del festival con una extraña decisión que tomaron con respecto a la prensa. El trato con los periodistas la verdad es muy bueno, pero hubo más de uno que se quedó sin poder entrar al foso para tomar fotografías en el Escenario Mundo por no tener una cámara réflex. "Las digitales graban videos y las otras no" era la mala excusa. Y yo digo dos cosas:

  1. Qué más da que se graben videos si Televisión Española retransmite en directo los conciertos con una infinita mayor calidad que la que se puede obtener de un video "casero".
  2. Hay cámaras réflex que graban videos.

He dicho.