Pasan los años y uno va observando cómo cambia el mundo. Todo lo que nos rodea varía de algún modo en algún momento: amigos, familia, sociedad, entorno físico etc. Sin embargo, hay algo que pasa casi siempre desapercibido. Uno mismo también cambia. Unas veces a mejor, otras a peor, pero en muy pocas ocasiones nos damos cuenta de nuestra evolución como personas. Probablemente muchos problemas se solucionarían si no empezáramos a considerar que lo que está mal no es el resto, sino uno mismo.

En este esperado disco, Korn emprende un viaje a sus raíces, a su pasado. Ver cómo éramos hace años y ver cómo somos ahora es un ejercicio de reflexión de bastante utilidad. Por eso, Jonathan Davis y compañía nos incitan a recordar quiénes somos en Korn III: Remember Who You Are.

Once cortes y unos 60 minutos componen un álbum que parte de un concepto filosófico que no hace si no recordar aquello de quiénes somos, de dónde venimos y adonde vamos. ¿Y qué hay de la música? ¿Cómo suena? Escuchemos.

"Uber-Time" es una introducción de un minuto y medio que redunda en el carácter reflexivo del disco. El locutor habla de toneladas de polvo lunar, de naves espaciales y sus sensores y, en definitiva, de la posible convivencia del ser humano con otros seres en el universo. Guitarras en limpio y algún juego de platos con la batería dan paso a "Oildale (Leave Me Alone)", el primer adelanto del disco. La contundencia del bajo, una batería que suena muy natural y clásica, unas guitarras poco protagonistas y la voz de Davis recuerdan y mucho a los viejos y añorados tiempos de Korn. Es uno de las canciones más directas del disco.

"Pop a Pill" comienza con un riff muy característico de la banda, aunque lo realmente protagonista, aparte de la voz, es la batería. Ray Luzier le da un toque muy personal, dinámico y rítmico al tema. La letra pretende emular la voz del "mono" que oirán todos aquellos que, por desgracia, necesitan tomar droga para aguantar sus vidas. De lo más destacado de todo el compacto.

En la línea de la anterior canción encontramos "Fear Is a Place to Live" que tiene un estribillo más melódico y un tratamiento de guitarras interesante. Éstas suenan vintage, pero modernas a la vez. Su lírica intenta promover la osadía, el vencer los miedos que cada uno tiene.

"Move On" tiene un inicio suave pero que pronto hace gala de muro sonoro. Al empezar la estrofa vuelve a tranqulizarse y es que este tema juega mucho con los cambios de ritmo. A pesar de ello no es fácil de digerir. Tiene un toque psicodélico más fuerte de lo habitual en el grupo que le puede costar caro.

El siguiente corte es "Lead the Parade". Tiene otro de esos inicios marca de la casa de Korn. El ritmo de la canción es como un desfile militar que se desboca en el estribillo, con un Jonathan Davis que canta y grita como ya se echaba de menos. Por las caracterísitcas que tiene y su estructura, me da la impresión de que este tema puede funcionar muy bien en directo. Fácilmente "coreable".

"Let the Guilt Go" es todavía más hit que la anterior. De hecho huele a single. Estrofa rítmica y pegadiza y un pre-coro fácilmente memorizable convierten esta canción en una de las más accesibles de este Korn III: Remember Who You Are. Tiene un puente en el que Davis hace de conciencia interna y la verdad que queda bastante bien. Una canción muy completa.

El verdadero viaje al pasado se inicia con "The Past", en el que las guitarras cobran más protagonismo. Tiene unos arreglos y unos efectos que ambientan muy bien la temática de la canción. Sólo Korn podría acabar metiendo palmas en un corte como éste. A otro grupo probablemente ni se le habría ocurrido, y de haber pasado habría quedado "cutre". Y si no, comprobad las muchas bandas que intentan imitar o seguir la estela de Korn, sin éxito.

La "psicodelia" en estado puro vuelve en "Never Around", la canción más larga del disco. Sin embargo, no sucede lo mismo que con "Move On" porque tiene un estribillo que te arrastra a mover la cabeza y a buscar la letra para aprenderla de memoria. Hasta la parte más estrambótica es pegadiza; los "aaaah" de mitad de la canción se introducen machaconamente en la cabeza. Se nota mucho la mano del productor Ross Robinson, que no deja ningún rincón en el tema vacío, sin arreglos.

"Are You Ready to Live?" os la presentamos en Cuchara Sónica en su día bajo el nombre "My Time". Para mí es el mejor tema del disco porque lo tiene todo: contundencia, partes lentas, melódicas, sentimiento y mensaje. Si hubiera que ponerle alguna pega sería el tratamiento de las guitarras que en algún momento suenan con poca fuerza, pero eso ya va en gustos. Con esta letra, Jonathan Davis se pregunta si está perdiendo el tiempo, si está aprovechando bien su vida. Un mensaje que, probablemente, empatice con bastante gente. Y eso es lo bueno que realmente se aprecia en una letra, ¿no?

Finalmente llega "Holding All These Lies" en la que encontramos de nuevo los elementos característicos de Korn: contundencia, psicodelia y un estribillo pegadizo. Por cierto, es la única canción que cuenta con un amago de solo de guitarra, algo que he echado mucho de menos en el disco. En cualquier caso, es una buena canción para clausurar el álbum.

En definitiva, Korn III: Remember Who You Are se trata de un buen regreso de los californianos, pero que podría haber sido mejor. Si comenzamos a buscar razones probablemente acabemos hablando del ex-guitarrista de la banda Brian Welch. Aunque "Munky" Shaffer está a la altura, se nota que en las canciones falta algo para convertirse en "temazos".

8/10

Aún así, hay canciones muy completas que compensan a esas otras a las que les falta un pequeño empujón. Lo que más me ha gustado del disco ha sido el papel del baterista Ray Luzier, la vuelta a la carga de un Jonathan Davis más visceral y un "Fieldy" que sigue creando tendencia en sonido de bajo.


Fecha de lanzamiento: 12 de julio de 2010
Discográfica: Roadrunner Records
Compra el disco: En la web oficial del grupo
Descarga el disco: En la Web
Escucha el disco: En Spotify
Tres canciones destacadas: "Pop a Pill", "Let The Guilt Go", "Are You Ready To Live?".