Si nos pusiéramos a clasificar a los grupos de distintas maneras, es probable que siempre se nos ocurriera alguna característica por la que distinguir a unos de otros. Pero algo que es irrefutable es que hay bandas extremistas en cuanto al público se refiere, es decir, las hay con millones de seguidores y, al mismo tiempo, con millones de detractores. En otras palabras, o te gusta mucho o no te gusta nada, no hay término medio.

Pues bien, con este A Thousand Suns, Linkin Park se ha consolidado como una de esas bandas. Sus integrantes han abierto nuevos caminos y siguen reinventando su estilo a pesar de que éste es su cuarto disco de estudio. Sería algo normal e incluso exigible si no fuera porque ese proceso de reciclaje se está llevando a cabo con giros bastante radicales, y eso los seguidores lo soportan hasta cierto punto.

Analicemos cada una de las 15 canciones que componen este álbum:

Si ya muchos artistas se decantan por no incluir introducciones en sus obras porque, según parece, los oyentes las escuchan una vez y al final siempre las acaban pasando, imaginad lo que se le pasaría a Linkin Park por la cabeza para meter dos pistas introductorias. "The Requiem", de algo más de dos minutos, está llena de sintetizadores y tiene unas melodías robóticas que la verdad se quedan grabadas en la cabeza. Es ideal para calentar el ambiente en los conciertos. La siguiente, "The Radiance", más corta que la anterior, sirve de preludio a "Burning In The Skies". La sucesión de estas tres canciones -y de todo el álbum- se ha pensado de tal manera que el oyente no se percate cuándo empieza cada una, como si fuera todo un mismo bloque, algo que por supuesto no han inventado ellos, pero que aporta al trabajo un valor importante de unidad.

"Burning In The Skies", para mí, es uno de los grandes temas del disco, pero en este punto puede discrepar cualquiera, porque, como hemos dicho, este álbum o te gusta mucho o lo odias. Es una canción mantra, muy fácil de escuchar, cuyas melodías te atrapan -o te "asquean"- desde el inicio.

El siguiente corte es "Empty Spaces", aunque por sus escuetos 18 segundos yo la habría incluido en la que sigue, pero eso es cosa de los creadores y de la concepción artística que tengan de su obra, ¿no? "When They Came For Me" es ya la canción número 5. Mike Shinoda ha adquirido en general mayor protagonismo en este compacto. Canta más y, cómo no, de los rapeos se encarga él. Precisamente al más puro estilo MC comienza la letra de este tema, con un tono chulo y provocador que culmina con "Try to catch up motherfucker ". A ritmo de percusión y arreglos de sintetizador podríamos decir que es hip hop adornado con una pequeña intervención de Chester Bennington.

Con "Robot Boy" el nivel de experimentación y, por consiguiente, de asombro para los fans llega hasta una cota peligrosa. ¿Es Linkin Park un grupo de R&B? Pues en este track parece que sí. Aquí más de una comenzaría a decir "Oiga, que me he comprado un disco de Linkin Park, no de Jason Derulo".

"Jornada Del Muerto" presume de ser la primera con título en español de la banda pero, en realidad, da la sensación de que es otro de los temas -o temillas- que la banda ha metido como para hacer relleno y que el conteo final de canciones sea mayor. A mí me ha dejado indiferente, de hecho no he entendido en absoluto la letra que está en japonés. Sin embargo, investigando he descubierto que lo que Mike Shinoda canta se traduce por "Lift me up, let me go", una de las frases que después aparecerá en "The Catalyst". Teniendo en cuenta esto y que Jornada del Muerto se refiere al lugar donde se testó por primera vez la bomba atómica, el tema adquiere algo más de sentido, pero su minuto y medio de duración sabe a poco, muy poco.

La siguiente canción es "Waiting For The End", otra de las más destacadas del disco. Podría decirse que es una mezcla entre "Burning In The Skies" y "When They Came For Me", es decir, pop/R&B y hip hop. Es bastante comercial y pegadiza. Me ha gustado mucho el trabajo de las voces, que tiene coros y detalles muy interesantes.

Y por el momento del rock/metal alternativo que practicaban en Meteora o Hybrid Theory no hay ni rastro. "Blackout" se podría decir que es la más cañera del disco, sobre todo porque Bennington se desgañita en el estribillo como en los viejos tiempos, pero las guitarras eléctricas no son precisamente las protagonistas. Por cierto, no me ha gustado nada todo lo que manipulan la voz de Chester con scratches y con efectos robóticos. Es demasiado chirriante.

En "Wretches and Kings" por fin aparecen las guitarras distorsionadas diciendo "¡Aquí estamos!". De ella hablamos hace tiempo, pero básicamente es una canción de hip hop que parece rememorar los tiempos de "By Myself" de Hybrid Theory, aunque por desgracia se queda en un intento.

"Wisdom, Justice, And Love" es otro de los "temillas" del disco. Por su ritmo más pausado que permite escuchar y reflexionar bien el discurso, es uno de los mejores mini-temas de A Thousand Suns ya que el mensaje se percibe claramente. Ni le sobra ni le falta nada.

Después le toca el turno a "Iridescent", que comienza con una melodía de voz muy tranquila, de Shinoda primero y de Chester después. El estilo de esta canción ronda el rock alternativo, incluso el indie. Se podría incluir en un recopilatorio junto a The Killers, Kings Of Leon y compañía y pasaría casi inadvertida.

En "Fallout" -otro temilla- una voz robótica se encarga de recordarnos el estribillo de "Burning In The Skies". Eso y un synth suman otra "canción".

La siguiente es la tan amada/odiada "The Catalyst", el single del disco. ¡Ay si ese toque tecno/dance hubiera sido rock como lo que se intuye al final del corte! [Predicción: La polémica no hará más que darle fama y promoción, por lo que, al final, se colará en la mainstream y a todo el mundo le sonará y la tarareará].

"The Messenger" es un final acústico, sorprendente para un disco tan electrónico y experimental. Una guitarra acústica, la voz desgarrada de Bennington y el piano después completan una balada bastante emotiva.

6.5/10

Y esto ha sido todo. ¿Indignación? ¿Ganas de volver a ponerlo? Sea cual sea tu opción, seguro que no te habrá dejado indiferente. Una producción de gran nivel, unas muy buenas canciones y otras que aspiraban serlo, convierten este A Thousand Suns en un trabajo que podría haber dado mucho más de sí. Es una lástima ver que algo se queda a mitad de camino, pero es lo que conlleva tanta experimentación.

Fecha de lanzamiento: 14/09/2010
Discográfica: Warner Bros Records
Compra el disco: Desde la web oficial del grupo.
Descarga el disco: En la Web
Tres canciones destacadas: "Burning In The Skies", "Waiting For The End", "Wretches and Kings".