
En España entró ayer en vigor una nueva ley que regula los lugares donde se puede y no se puede fumar tabaco. La denominada Ley Antitabaco ha suscitado polémica especialmente por la restricción de fumar en lugares públicos cerrados (bares, discotecas, restaurantes…) y, por tanto, la diversidad de opiniones ante medidas así es bastante amplia.
A nosotros en Cucahara Sónica nos interesan las repercusiones que puede tener una ley de este tipo en el mundo de la música. En el caso español, no se podrá fumar en salas de conciertos o pabellones cerrados y eso es algo que irritará a más de uno, sobre todo en el público. Pero, ¿qué pensarán los artistas al respecto?
Ellos cuando ofrecen un concierto están trabajando y, dependiendo de si son fumadores o no, les importará más o menos soportar que su público fume. Aunque los hay tanto a favor como en contra, la clave está en si afecta o no a su actividad laboral.
El pasado 20 de diciembre Muse fue un grupo duramente criticado en Australia porque en su actuación en Melbourne sus integrantes decidieron no obedecer la ley y fumaron en escena -un pabellón cubierto-. Las autoridades lo lamentaron al día siguiente pero no hubo reacciones punitivas contra Bellamy y compañía.
Sin embargo, también hay artistas que ven bien que no se pueda fumar en recintos cerrados. En este punto los principales beneficiados son los cantantes, que podrán ejercer su labor sin que sus gargantas sufran o sin que sus pulmones se llenen de humo. Uno que ya se ha pronunciado ha sido el actor y cantautor Jay Brannan que celebró la Ley Antitabaco española en su Twitter.
Podríamos seguir analizando casos -¿qué pensará Lemmy de Motörhead?-, pero observamos que se trata de una cuestión que vela por la salud de los que no quieren fumar, sobre todo de aquellos que están trabajando. En definitiva, se persigue que todos podamos elegir; los no fumadores españoles ahora podrán disfrutar de un concierto libre de humos y los fumadores podrán echarse un cigarro antes o después de la actuación. Porque, eso sí, hay que tener claro que una cosa es prohibir que se pueda fumar y otra que se restrinja esa actividad en determinados lugares.
¿Qué opináis vosotros? ¿Cómo afecta una ley así al mundo de la música?










Yo no fumo, asi que por mi parte me gustaria que se aplicara en todo el mundo, no hay nada mas detestable que estar en un concierto y te esten tirando el humo de cigarrillo.
Durante el 2010 tuve la suerte de poder asistir a dos conciertos de Air, uno en Londres y otro en La Coruña.
Durante el primero no vimos a nadie fumando, tan poco es que hubiese mucha gente (el Roundhouse completo). En el de Coruña (durante la celebración del Sonar 2010) el auditorio no estaba lleno (por lo menos aquella sala) y casi todo el mundo fumaba. Yo no soy fumador, nunca me ha molestado en exceso el humo del tabaco, pero he de decir que la experiencia de Londres fue muchisimo mejor que la de Coruña.
Se que es una “putada” para los fumadores, pero llegar de un concierto con mi ropa solo oliendo a sudor es mas gratificante que sumarle el olor del tabaco.
A mí me parece perfecta la ley. No soy fumador y no tengo por qué estar tragándome el humo del cigarro que se está fumando el de al lado cuando voy a un concierto, a un bar, etc… El humo de los fumadores siempre ha sido una “molestia consentida” por mi parte (tengo muchos amigos que fuman), pero un vicio particular no tiene por qué perjudicar a los demás, así que me parece perfecto que toda la consideración y consentimiento que se ha tenido hasta ahora con los fumadores se torne a favor de los no-fumadores.
Además, considero que es simplemente una cuestión de hábitos. Los cigarros que hasta ahora se fumaban dentro de los locales ahora se fumarán antes o después. Y no creo que alguien deje de ir a un concierto de algún artista que le guste por el simple hehco de que no se permita fumar durante el espectáculo. A lo mejor incluso hasta tanta restricción provoca que algún fumador se harte y deje este mal hábito.
Lo único es que me parece mal que pocos años después de obligar a los establecimientos a tener áreas de fumadores separadas de zonas de no-fumadores (con el importante desembolso económico que eso supuso a negocios particulares especialmente), ahora no les sirva, porque la ley es tajante y no se puede furmar en espacios públicos cerrados. Esto debería haberse contemplado con una previsión más a largo plazo para no ir dando tumbos…
También me parece muy hipócrita por parte de todos los gobiernos en general (no sólo el español) que se lucren con los impuestos de los paquetes de tabaco que ellos mismos venden, y a la vez restrinjan y restrinjan su consumo y gasten dinero público con campañas anti-tabaco. Doble moral: queda bien decir que no se fume (aunque sería lo adecuado) pero a la vez no les interesa dejar de recibir el dinero de su venta. Menudo mundo este en el que vivimos.