Hace un año se cumplió una ilusión para los fans mexicanos de Kashmir: la de ver a una de las mejores bandas europeas pisar por primera vez el suelo americano. Sin embargo, personalmente me quedó una promesa pendiente, la de entrevistar a una de mis bandas favoritas. Tuvieron que pasar 365 días para que se concretara esa posibilidad con la segunda visita de la banda a tierras mexicanas, pero finalmente ocurrió.

Así, una horas antes de que el grupo realizara su presentación en la Ciudad de México, tuve la oportunidad de sentarme con Kasper Eistrup para platicar del negocio de la música, los documentales e incluso uno que otro proyecto personal. Desafortunadamente el tiempo nunca es suficiente cuando tienes mil preguntas en el bolsillo y una larga fila de entrevistas después de ti. Sin embargo, el músico danés hizo valer cada segundo y así, con la sonrisa en los labios, una mano pronta al saludo y un “Hola, soy Kasper” comenzamos esta entrevista.

Jackie Fonseca (JF): Ustedes han estado juntos por 20 años ya. ¿Cómo sientes que ha cambiado el negocio de la música desde que comenzaron y cómo lo ves al día de hoy?

Kasper Eistrup (KE): Cuando sacamos nuestro primer álbum en los años noventa, la escena era completamente diferente. Todavía estaba dominada por las grandes compañías discográficas y creo que lo que vemos ahora es que éstas están muriendo. Todo esto se ha venido abajo. Porque con las nuevas tecnologías es mucho más fácil grabar, es mucho más fácil para las bandas jóvenes hacer algo y ponerlo en Youtube, Myspace, Facebook y esos sitios. No era así cuando comenzamos. Era un monopolio y tú tenías que pasarlo si querías entrar al negocio de la música y tener una disquera que sacara tus discos. Algún ejecutivo de la discográfica tenía que enamorarse de tu música.

Hablando de esto, creo que hay algunas cosas positivas en la manera en cómo ha evolucionado el mundo de la música, pero también hay algunas cosas malas. Porque antes, cuando tenías a las grandes compañías, los expertos de esas compañías se dedicaban a encontrar los buenos grupos, a encontrar a alguna banda a la que pudieran ayudar a crecer, trabajar con ella y hacerla sonar bien: había algo bueno en eso, porque toma tiempo, sabes, el talento no es algo que venga rápido, el genio no es algo que venga rápido, es trabajo duro, y así es para todo el mundo. Todos los grandes maestros, pintores y compositores han trabajado muy duro para llegar a donde han llegado. Para algunos es más fácil, porque tienen talento, para otros es más difícil.

Y antes había más tiempo, tenías a la disquera que podía dedicarle tiempo a una agrupación y darle a un productor que pudiera encontrar su mejor sonido y así ayudarlos a crecer. Sabes, nosotros sacamos tres discos antes de que nuestro sonido comenzara a cristalizar. Ese tiempo ya no lo tienes hoy.

Lo positivo es que para las bandas jóvenes es mucho más fácil salir al mundo, tener una plataforma y alcanzar a sus posibles fans. Es más difícil para las bandas grandes, porque ya no vendes tantos discos como antes, ya no ganas tanto dinero. Por ejemplo, para nosotros es caro dar conciertos, y si no vendes tantos discos, esto te marca un límite de a dónde puedes llegar con tu música. Y eso es triste, creo.

JF: Kasper no sólo es un músico reconocido a nivel mundial, es además una de las figuras más importantes de la música danesa actual, de ahí que ha participado en miles de proyectos de la más diversa índole. Su relevancia lo ha llevado a participar en diversas iniciativas, como ocurrió hace algunos años, cuando fue convidado a formar parte de un nuevo proyecto para crear un programa de música en una escuela de su país natal, con el que se pretende ayudar a jóvenes músicos a iniciar un camino en la industria, utilizando para ello métodos diferentes a los que se usarían en un curso escolar regular. Personalmente creo que es un proyecto interesante, de ahí que decidí preguntarle a Kasper sobre el mismo:

KE: Una escuela en Dinamarca me preguntó, hace algunos años, si me gustaría ser una especie de asesor para hacer una especie de escuela musical nueva. Inicialmente dije que no, porque nunca he estado interesado en dar conferencias, o enseñar, o participar en escuelas; pero ellos me dejaron hacer lo que yo quisiera, confiaron en mí, y fue muy interesante. Así que inventamos un concepto en el que, en vez de invertir muchas horas en hacer de los estudiantes mejores intérpretes, nos enfocamos en la parte creativa, en enseñarles a escribir, en ayudarlos a obtener inspiración. Así que les enseñamos la música que nos gusta, el arte que nos gusta, los libros que consideramos importantes: todo tipo de inspiración. Y es muy interesante ver lo que produce en estos chicos.

Tienes menos control, no tienen tarea por ejemplo. Pero lo que queríamos es que se dedicaran a crear música, porque no pueden hacer otra cosa, sabes, porque sienten que deben hacerlo. Y eso es lo que la música debe de ser, debe venir del corazón.

JF: ¿Cómo una llamada?

KE: Sí, aunque claro que puede ser divertida. No tienes que ser mortalmente serio, pero la música no es sobre leer un montón de teoría musical, no para mí, debe venir del corazón, la buena música viene del ser humano.

JF: ¿Consideras a Kashmir como una banda hecha para el escenario o una banda que suena mejor en discos? Y hablando de esto, cuando graban, ¿piensan en cómo van a tocar en vivo esas canciones o esto no cruza por su mente?

KE: Esa es una buena pregunta. Lo cierto es que no pensamos nunca en el destinatario. Tenemos este acuerdo, cuando estamos escribiendo, de no hablar nunca sobre cómo vamos a interpretar los temas en vivo. Lo hablaremos cuando lleguemos a ese punto. Se trata de ser libre. Cuando grabamos las canciones tratamos de hacer lo que es mejor para ellas, agregamos lo que creemos que beneficia a las melodías.

Pero nos gusta hacer ambas cosas. Creo que grabar un disco puede ser un proceso bastante doloroso, como cualquier otro proceso creativo, porque tienes que sacar na idea de tu interior y ponerla afuera, y no siempre es agradable lo que encuentras. Puede ser una porquería, o simplemente no es algo bueno. Y eso es algo que es terriblemente tardado, pero que también puede ser divertido. Ahora ya tenemos nuestro propio estudio en Copenhague, así que es mucho más fácil para nosotros grabar discos e ir al estudio y componer cuando tenemos ganas de hacerlo…

Pero tocar en vivo… ese es el momento en el que te encuentras con tu público, ese es el momento en el que la música cobra vida y es cuando aumenta la intensidad. Por supuesto que nosotros ensayamos pero no ensayamos demasiado. Por ejemplo, tocamos un show en Guadalajara hace un par de días y no habíamos tocado desde mediados de diciembre del año pasado. Y por supuesto que nos sentíamos un poco oxidados, y estábamos nerviosos antes de subir al escenario, pero fue maravilloso porque la música despertaba de nuevo, sabes, y tal vez no recuerdas todos los detalles, así que tienes que llenar los vacios…

JF: Y comienzas a improvisar.

KE: ¡Exacto! Nosotros improvisamos bastante.

JF: Ahorita que hablabas de lo doloroso que puede ser crear un disco o componer una canción, imagino que debe ser mucho más difícil cuando muestras esto, estas batallas, a todo el mundo. Ustedes hicieron un documental, Rocket Brothers, sobre este proceso y la grabación de Zitilites, ¿lo has visto desde entonces? ¿y lo harían de nuevo?

KE: No estoy seguro de si lo volvería hacer, pero creo que es un fantástico documento sobre un cierto punto en nuestra carrera, de una parte de nuestra vida. No lo había visto en muchos años, pero hace como medio año lo pusieron en la televisión danesa y me tocó verlo: realmente me hizo reír mucho porque fue hace muchos años, pero era tan penoso y éramos tan estúpidos y…

JF: ¡Y parecían tan preocupados!

KE: Sí, estábamos preocupados, muy preocupados en ese momento. El otro día estaba hablando con un amigo, un músico danés que ya ha estado mucho tiempo en esto, y él me dijo: “Sabes, componer, tocar en vivo, es sólo otro show. Por supuesto que tienes que dar lo mejor de ti cada vez, pero al final, es sólo otro show. No tienes nada de qué preocuparte, ¡sólo hazlo! Diviértete. Y si lo arruinas, lo harás mejor la próxima vez”.

Pero cuando era joven, cada concierto era el fin del mundo, el último concierto de mi vida. Y no diría que eso hacía mejor los conciertos, estaba demasiado tenso, de hecho, pero ahora ya puedo relajarme, divertirme, disfrutarlo, sentir todo el piso bajo mis pies.

JF: ¿Entonces es un no a otro documental?

KE: Yo no diría que es un no absoluto. Si el tiempo es el correcto y la idea es la correcta, sería divertido hacer un “Rocket Brothers 2, diez años después”, o algo así…

JF: Una de las cosas que aparentemente más ha llamado la atención de este nuevo disco son los viajes en soledad que Kasper hizo a diferentes lugares para escribir las canciones del mismo, viajes en los que prácticamente se desconectó del mundo, como cuando fue sólo con su libreta y su ropa a una cabaña en Estocolmo, para poder sentir e inspirarse, sin la distracción del grupo de amigos y familiares que lo rodean en su ciudad natal.

Sin embargo, yo creo que lo más interesante de este proceso es el saber exactamente qué es lo que lo inspira para escribir canciones. Por eso le pregunté sobre su proceso de composición, si escribe temas sobre él mismo, sus ideas o experiencias; o si toma ideas y experiencias de otros para escribir las canciones desde otra perspectiva.

KE: Sabes, una de las cosas maravillosas de este proceso es que cada canción que escribes, te permite convertirte en un personaje diferente, en una persona diferente, o tomar una perspectiva diferente sobre la vida, no tienes que ser tu mismo cada vez. Aunque claro, no puedes evitar poner un poco de ti mismo en cada letra que escribes, pero también tienes licencia poética, eres libre de hacer lo que quieras, puede decir lo que quieras y eso es grandioso.

A veces me gusta convertirme en una persona diferente y escribir desde una perspectiva diferente. Y no trabajo muy bien con conceptos, no estoy interesado en hacer álbumes conceptuales, no quiero hacer un disco que se enfoque en las leyes de la amistad o ansiedad, o lo que sea, cualquier tema. Cada canción debe tener su propia historia.

JF: Para el video de “Still Boy”, uno de los sencillos de este Trespassers, la banda decidió inspirarse en un tema que a Kasper especialmente le preocupa mucho: los que viven en situación de calle en su país. Con este pretexto, le pregunté sobre si habían pensado en ser una banda politizada, o si intencionalmente habían dejado estos temas de lado en su música.

KE: Sí lo hemos pensado, pero para mí esto siempre ha sido sobre ser honesto, estar convencido de lo que haces. Y si no eres una persona particularmente involucrada en la política, se convierte en algo demasiado construido. Me considero una persona interesada en la política, pero es sólo que no estoy particularmente interesado en escribir sobre eso. Estoy más interesado en escribir sobre cosas que me interesen personalmente.

Sabes, lo cierto es que aunque vivimos en un país en donde la mayoría de la gente puede irse de vacaciones, y pueden comprarse un carro y darles a sus hijos juguetes, aún así tenemos gente que vive en la calle y eso es algo que me preocupa mucho, que me pone triste, no sólo en mi país sino donde quiera que vaya. Por ejemplo, ayer estaba sentado en un bar, a las 10:30 pm, y de repente esta niña de 10 años se acerca a mí para tratar de venderme flores, ¡se me hizo tan triste! Casi quise llorar, porque no pude soportar ver a esta niña ahí y a su madre esperando afuera. Tal vez para ti no es algo especial, sabes…

JF: Porque ya estamos acostumbrados..

KE: Claro, en una ciudad con 20 millones de habitantes, tiene que haber un montón de pobreza aquí, pero eso es algo que me interesa y creo que es algo que podría cambiar, que podría ser diferente, podría ser mejor. Es interesante lo que está pasando en el Medio Oriente en este momento por ejemplo, los gobiernos cayendo uno tras otro como fichas de dominó, es interesante ver qué pasa con ellos, a donde irán, si serán capaces de construir una democracia o volverán a lo que eran. Realmente espero que sean inteligentes para escoger a sus líderes ahí.

Y no tenemos que tener pobreza en el mundo, pero tampoco tenemos que tener gente insanamente rica. Podríamos tener más igualdad en el mundo, si compartimos más… Ya sé que es un sueño hippie pero realmente creo que en ello.

JF: Cambiando de tema, hoy en día la discusión ya no parecer ser sobre las descargas legales o ilegales, sino cómo presentar y vender tu música cuando nadie parece estar comprando discos y tienes a tu alcance toda la tecnología para obtener la música de manera libre. ¿Han pensado, como banda, en nuevos modelos o alternativas para vender y distribuir su música?

KE: Sí, hemos pensado sobre ello. Incluso hemos hecho algo que nunca pensamos que haríamos. Hace poco trabajamos con una compañía de cerveza en Dinamarca, que de hecho financió parte de nuestra gira afuera de nuestro país y usó una de nuestras canciones en un comercial. Al mismo tiempo, pusieron algo de dinero para hacer una competencia con bandas jóvenes, para que una de ella pudiera convertirse en nuestra banda invitada en el 2010. Y la única razón por la que lo hicimos fue para poder ayudar a una banda nueva para crear un álbum o algo así, incluso les dimos tiempo en nuestro estudio.

El asunto es que tienes que pensar en alternativas porque ya no puedes ganar esa cantidad de dinero, pues, como tú dijiste, la gente ya no compra discos. Y es triste, pero al mismo tiempo es la manera en cómo ha evolucionado el negocio de la música y no puedes hacer nada al respecto. Lo que sí puedes hacer es buscar alternativas como tú dijiste. Lo cierto es que requiere de más esfuerzo estar en una banda hoy en día, tiene que trabajar más, tienes que estar más presente, tienes que tener más cosas en tu sitio web, estar en Twitter, YouTube, hacer videos aquí y allá para no ser olvidado. Al final es positivo, porque ya no puedes ser flojo.

Foto: Jackie Fonseca