
La euforia en el circuito de conciertos mexicano es un catalizador que mueve muchas cosas. Por un lado, es un verdadero pain in the ass tener que llegar a las 9 de la mañana a un recinto porque sabes que a esa hora seguramente ya estarán otros diez que dicen adorar a tu banda favorita, o levantarte a las 5 de la mañana para conseguir boletos de un grupo al que sabes que irán a ver 10 mil personas más. Y sin embargo, a veces este sentimiento parece ser un componente obligado.
El Indie-O Fest celebró este fin de semana (12 de marzo) su séptima edición, una edición marcada por la frase “el pequeño gran festival”, que sus organizadores han venido utilizando ante la baja de audiencia que parecen tener año con año, a pesar de contar en su repertorio con lo más novedoso del indie internacional.
Muchas de sus bandas son consideradas “pequeñas”, es cierto. Pero también es innegable que algunas como The Pains of Being Pure at Heart han sido alimento constante de los más reputados sitios dedicados a la música en el mundo. Y qué decir del resto de los grupos que adornaban el cártel: The Concretes, que aunque perdieron algo de fuerza con la salida de Victoria Bergsman, aún siguen sonando fuerte en la música escandinava. Bear in Heaven también tiene una excelente reputación al igual que Zola Jesus. Y para completar el cártel estaba Childs, una de esas bandas con gloria de innovadores que a mi francamente no me convencen mucho.
Ahora, uno podría pensar que un festival chiquito como este daría para tener un ambiente más íntimo, de amigos. Sin embargo, nada de amabilidad “qué bueno que viniste”. Desde la entrada los organizadores estaban más preocupados por tener al punto las listas de amigos que por venderte un boleto, el cual, por cierto, no costaba los 390 prometidos sino 40 pesos más, por aquello de los cargos. Ahora, no es que esto sea una tragedia griega, pero regularmente las entradas aquí en México se venden sin cargo en el foro, y no hubiera matado a nadie avisar ese pequeñísimo detalle, que de entrada le puso un poquito de sabor amargo a la noche.

En fin, ya con boleto en mano, lo segundo que saltaba a la vista era la cantidad de gente que había en el bar departiendo, a una hora en la que la segunda banda ya estaba en escena. Adentro, el cuadro se repetía. Gente conversando, más ocupada en besarse o platicar el último chisme con la amiga que en ver a The Concretes, que para ese momento ya estaba en la mitad de su set (como verán me perdí a Childs, pero no lo lamento, menos luego de ver la cara de cansancio que traían algunos).
Con el foro a medias, había algunos fans aquí y allá bailando las canciones, pero casi nadie cantaba. Este sería un buen momento para decir que a los mexicanos se nos ha criticado mucho por no escuchar la música y dedicarnos a gritar en los conciertos, pero la verdad es que un buen grito aquí y allá no sólo prende a la audiencia, también a la banda. Los suecos se enfocaron sobre todo en su última producción WYWH, un álbum mediano pero bien interpretado que marca un nuevo camino en la vida de esta agrupación. Sonaron canciones como “Good Evening”, “My Ways”, “I Wish We’d Never Met” y el primer sencillo de este álbum: “All Day”, tema que sin duda se llevó las mayores palmas de la noche.
Fueron pocas las interacciones de la banda, aunque suficientes para conquistar a los fans de Lisa Milberg y dejarnos con un buen sabor de boca, si bien el grupo realmente no logró conectar con toda la audiencia. Entre las cosas buenas a recalcar está el hecho de que todas las bandas salieron más o menos a la hora anunciada, algo que siempre se agradece a la organización.
Luego de un descanso de 20 minutos, apareció en escena Zola Jesus, una joven norteamericana que ha sido comparada con Fever Ray y Siouxsie, con quienes comparte la vibra obscura y desesperada de un animal en encierro. Enfundada en una capa amarilla y con una omnipresente luz roja cayéndole encima, Zola atrajo de inmediato las miradas gracias a su poderosa voz y presencia escénica.

Ya sea brincando, bailando o acercándose a la audiencia para tocar a los presentes, Nika Roza Danilova (su nombre real), logró por momentos levantar el ánimo durante su corto set, compuesto por temas como “Trust Me”, “Stridulum”, “Poor Animal”, “Run Me Out” y “Manifest Destiny”. En su presentación fue acompañada por sólo un músico, pero la verdad es que no necesitó más.
Es cierto que Zola hace música por momentos demasiado experimental y difícil de escuchar si no estás familiarizado, pero al terminar su actuación fue imposible no pensar que estábamos ante una de las grandes promesas del indie actual.
Una breve pausa, aprovechada por la mayoría para bajar a llenar sus vasos con la bebida de elección, nos trajo a la que indudablemente fue mi actuación favorita del festival: Bear in Heaven. El trío de Brooklyn comandado por Jon Philpot realmente logró prender a la audiencia con su mezcla de indie rock de tintes electrónicos, regalándonos una magnifica demostración de pasión con una buena dosis de encanto.

No sólo sonaron como una máquina bien aceitada, sino que además fuimos conquistados por la simpatía de su líder, quien no cesó de agradecer a la audiencia en un buen español, poniendo la chispa en la mezcla con frases como “¿están excitados?” y unas sonrisas que se ganaron el corazón de varios. El grupo se lució con temas como “You Do You”, “Lovesick Teenagers” y “Drug a Wheel” para otorgarnos así una hora de concierto.
Entre las cosas a notar está que en un punto casi al inicio de su presentación comenzaron a tener algunas fallas con el sonido, lo que fue aprovechado por Jon para agradecer al público y contarnos que esta era su última presentación en un buen rato, para así distraernos mientras se arreglaban los aparatos. Y señalo esto porque esas fallas, que realmente no afectaron en nada la actuación del trío (aunque puede ser que mi perspectiva haya ayudado, pues estaba prácticamente adelante), sí pusieron la nota mala en la presentación del estelar de la noche.
The Pains of Being Pure at Heart aparecieron después de lo que fue la pausa más larga de la velada. Técnicos iban y venían, la misma banda se subió a acomodar algunas de sus cosas y tener listo el set, pero esto al parecer no dio muy buenos resultados. Ya pasaba la medianoche y es justo decir que había muchos con cara de cansancio tipo “¡ya que se acabe!”.
Si bien buena parte del público abandonó el recinto antes de que terminara Bear in Heaven para descansar o tomarse algo, algunos decidieron quedarse para estar hasta adelante y ver a la banda a la que definitivamente la mayoría iba a escuchar. Así, los oriundos de Nueva York salieron entre algunos gritos y aplausos para entregarnos una decente presentación.

Entre los puntos a destacar está el excelente guitarrista con el que cuenta esta agrupación, Christoph Hocheim, quien sonó más fuerte y más duro que nadie durante su interpretación. La banda tiene su encanto, canciones bonitas y un excelente par vocal en Kip Berman y Peggy Wang, sin embargo, algo le faltó a este show.
Será tal vez que el grupo se enfrentó a fallas técnicas desde el inicio, desde los monitores hasta una mezcla que no permitía escuchar las voces con claridad, lo que produjo algunos momentos de tensión. Además, pasada la medianoche, las islas de fans que gritaban y aplaudían con singular alegría fueron eclipsadas por la mayoría de un público que no parecía estar dispuesto a nada más que mover la cabeza en simpatía y aplaudir al final de cada canción. En primera fila había gente queriéndose dormir (literalmente), lo cual creo yo demuestra mucho del espíritu que desafortunadamente tuvo este festival.
La banda tocó temas como “This Love is Fucking Right!”, “Heart in your Heartbreak”, “Young Adult Friction”, “Too Tough” y “Strange”, para luego retirarse del escenario por breves momentos, con un Kip con cara de entre enojado o sacado de onda, dejando incluso la guitarra en el suelo con un poco de apatía.
De regreso se arrancaron con “Everything With you” y “The Pains of Being Pure at Heart”, consiguiendo algo más de respuesta por parte de la audiencia, que si bien estaba dispuesta a divertirse, realmente ya estaba muy cansada para hacerlo. Claro que había gente que realmente estaba prendida, incluso algunos tenían en los ojos y los gestos la disposición para seguir rockeando por unos momentos más.
SIn embargo, algo pasó que Kip simplemente dejo la guitarra en el suelo y salió de inmediato de escena con cara de enojado, mientras Peggy Wang sonreía y murmuraba algo a la audiencia con cara de disculpa, antes de abandonar junto con sus compañeros la escena de este hermoso Polyforum Siqueiros.
Un final extraño pero bastante cercano a lo que fue esta edición del Indie-O Fest, que a pesar de contar con buenas bandas, un público pequeño pero medianamente interesado, un escenario espectacular y una buena organización, nos dejó con el sentimiento de que alguien nos había defraudado. ¿O yo fui la única que se sintió así?










No te preocupes, así nos fuimos la mayoría, yo solo iba por Zola Jesus, no defraudo, pero hay algo que no me cuadro mucho en ese MINI Festival, será el ambiente o la gente no iba muy animada, estaba para mi gusto ni siquiera al 80% de su capacidad, y eso afecto un poco, como dices mucha gente solo estaba concentrada en besarse, y si, yo fui de esa gente. Bear in Heaven sorprendió pero aun así la gente andaba muy apática. TPOBPAH, bueno ellos tocan muy bonito pero aun así la gente salió del Polyfórum a menos de la mitad de su performance, algo falló. Muy grave, pero no se sabría decir que fue.
yo la pasé bien, pero solo eso… tal vez llevaba como una idea muy diferente a lo que me encontré ahi.. coincido en que Bear in Heaven fue la banda que mas sorprendió y salí muy decepcionada de TPOBPAH, era la banda por la que pagué y la que menos me gustó.. su nulo interés por interactuar con el publico, la falta de energia, fallas de audio y las muchas cosas que hayan consumido antes de salir a escena (o al menos eso parecia que habia hecho Peggy) me dejaron con un mal sabor, cosa que me hizo salir corriendo de ahi en cuanto terminaron de tocar. Estuvo buena la organización, pero si le faltó chispa.
Pues creo que todos coincidimos con Bear in heaven…le faltó chispa a todo el evento pero no sabría decir exactamente debido a qué…
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