En el mundo de la música hay dos clases de premios: aquellos a los que nadie le importa ganar y los que todos quisieran tener. El Mercury Prize entra de hecho en la segunda categoría, con todo y que a veces la elección de los “jueces” es bastante controversial y aunque a muchos de los ganadores les ha costado trabajo levantarse después de obtener tan prestigiado galardón.

Es el peso de la fama, del segundo disco luego de un inmejorable debut, de los estadios llenos y las grandes ventas, en fin, del éxito arrollador que lo mismo puede elevarte al cielo que destruir carreras, matrimonios, vidas y por supuesto a tu propia banda. Es ese éxito que a Elbow se le ha negado por años, el que incluso hoy en día, luego de haber ganado el que tal vez sea el más prestigiado premio de Inglaterra, no parece haberlos alcanzado del todo.

Porque esta banda sigue cercana a sus orígenes, porque a pesar de haber vendido más de un millón de copias de su anterior disco (un verdadero logro considerando el estado de la industria) todavía no aparecen con letras gigantes en el cártel de un festival y siguen haciendo los mismos discos retadores y melancólicos de siempre.

Porque el reto para Elbow en build a rocket boys! no sólo era demostrarle a la industria y al mundo que eran merecedores de todo el reconocimiento, sino demostrarse a sí mismos que 20 años de carrera pesan más, mucho más, que un sencillo famoso.

Así, la banda se reunió en su ciudad natal luego del exitoso tour que le siguió al lanzamiento de The Seldom Seen Kid para recuperar energías y decidir el rumbo que tomaría su carrera. La elección fue simple: seguir el camino trazado prácticamente desde sus inicios. Composiciones pensantes, arreglos de buen rock con algunas influencias progresivas, pop sorpresivo pero no por ellos fácil y la omnipresente melancolía.

La dificultad estribaba por supuesto en el hecho de que es más fácil escribir un álbum serio con todas las dificultades encima que escribirlo en el mejor momento de tu carrera. Por ello, Guy Garvey decidió que era momento de volver atrás, mucho más atrás, a los inicios de la agrupación y los momentos difíciles para recuperar la inspiración.

Sin embargo, es importante decir que este no es un disco exclusivamente sobre la niñez y juventud de Garvey, como muchos periodistas parecen haber creído luego de escuchar el primer sencillo del álbum, “Lippy Kids”. En realidad build a rocket boys! es sobre el pasado y sus fantasmas, sobre los momentos buenos, los malos y los difíciles por los que tienes que pasar para convertirse en adulto, sin importar la carrera que elijas.

Así se escucha por ejemplo en “The Night Will Always Win”, tema inspirado por la muerte de Bryan Glancy (músico y amigo de la banda que también inspiró muchos de los temas de su anterior placa) y en el que la agrupación muestra su maestría para mantener el interés sin necesidad de grandes artilugios, utilizando tan sólo algunas instrumentaciones y la brillante voz de Guy para llevarte poco a poco en esta balada de corazones rotos y amigos perdidos.

En el mismo tono contenido está “Lippy Kids”, el primer maravilloso track de adelanto de este disco que se sostiene con una nota de piano, chiflidos y coros en un ejercicio de añoranza por la juventud y las posibilidades infinitas que ésta ofrece, además de rendir homenaje a los jóvenes de su ciudad de origen. De hecho, las mejores canciones de este álbum son aquellas en las que la banda deja de lado la refinada construcción multi-instrumentalista de su anterior placa para erigir momentos minimalistas llenos de alma y más apegados a lo que hicieran en sus primeras producciones.

Así tenemos por ejemplo “jesus is a rochdale girl”, una bellísima melodía sostenida en un teclado y una guitarra acústica en la que Guy recuerda a su primer gran amor y hace un recuento de su vida justo en el momento en el que poseía nada más que su primer corazón roto, la música y la posibilidad un mundo por conquistar. Finalmente tenemos “The River”, tal vez el tema más flojo del disco, construido con un piano y algunos coros, actuando como una especie de intermedio musical sin mayores intenciones.

Conforme se agregan instrumentos y voces, la música pierde un poco de intimidad, aunque sigue conservando las mejores características de su sonido para consentir a los fans más fieles. En este rubro están por ejemplo “Open Arms” y “With Love” dos temas de coros grandilocuentes y capacidades de estadio en las que el amor es el elemento central.

La tercera ruta que siguen los de Manchester en este álbum es el rock de influencias progresivas y petergabrielinas que ya es parte fundamental de su sonido. En esta área se encuentran el track abridor “The Birds”, canción con la que el grupo dice de manera muy clara que este no es un álbum de complacencias, pues no sólo crece lento y se necesita de varias oídas para captar sus intenciones, además dura 8 minutos, algo que por supuesto lo aleja de cualquier programación radial. En esta categoría también está el primer sencillo “Neat Little Rows”, un tema de bajo pulsante y vocales alteradas que se te queda en la mente por horas, y “High Ideals”, otra canción dedicada a la juventud perdida, el paso de los años y cómo el tiempo afecta nuestras actitudes.

La banda cierra de manera magistral esta grabación con un homenaje a sus raíces: ”Dear Friends” es una balada lenta y escrupulosamente construida en la que Guy Garvey recuerda con cariño a sus amigos, a quienes define como “las estrellas que me ayudan a navegar a casa”. Y ese, creo yo, es el espíritu de este disco: el de una banda a la que no le abruma el estrellato, ni las grandes arenas, el de un grupo agradecido con su público, encantado con sus fans pero sobre todo, el de una banda que tiene muy claro que lo principal es el respeto a tu propia creación y que no ha olvidado de dónde viene ni a dónde quiere llegar.

No voy a mentir. Build a rocket boys! no es un álbum fácil, por momentos es un poco denso y sin concesiones para una industria cada día más acostumbrada a la gratificación instantánea. Los de Elbow nunca nos la han puesto sencilla y este disco no es la excepción. Lo que la agrupación sí ha hecho sin embargo es ponerse nuevamente a prueba, construir perfectas canciones pop de numerosas influencias, mostrando un estilo ya definido y buscando sólo la satisfacción personal.

9/10

Además, han logrado un perfecto balance entre los temas más construidos y aquellos de poca instrumentación para llevarte sin problemas en un viaje del que disfrutas tanto el principio como el fin. Build a rocket boys! requiere paciencia, varias escuchadas para tomarle bien el sabor, pero si eres fan de Elbow, sin duda lo vas a disfrutar. Y si no, seguramente terminarás preguntándote cómo es que nunca has escuchado al secreto mejor guardado de Manchester. Build a rocket boys! es, así, una prueba muy clara de lo que te has estado perdiendo. Un excelente regreso de una grande, muy grande agrupación.

Fecha de lanzamiento: 07/03/2011
Discográfica: Polydor
Compra el disco: en la página del grupo.
Tres canciones destacadas: “dear friends”, “lippy kids”, “jesus is a rochdale girl” .