Tras el concierto que Russian Red ofreció anoche en la Sala Joy Eslava de Madrid, bien podemos afirmar que la escena independiente española tiene una esperanza para el futuro y un alivio para el presente.

Cerca de uno de los focos mediáticos de los últimos días -la madrileña Puerta del Sol-, Lourdes Hernández llegó a la Sala Joy Eslava para presentar su recién estrenado nuevo disco, Lanzarote. La ocasión era especial por varios motivos. El primero es que era organizado por la televisión privada Canal +, que grabó todo el concierto para posteriormente emitirlo, y el segundo que el aforo fue limitadísimo para facilitar el trabajo de las cámaras.

Así, en petit comitè, la teatral Joy Eslava vio como a eso de las 21.15 h los protagonistas de la noche aparecieron de entre el público. Primero los cuatro músicos que la acompañan y justo después ella, Lourdes Hernández, el alma de Russian Red. Con un sonido nítido, casi perfecto, que se mantuvo durante toda la actuación, el concierto comenzó con “The Memory Is Cruel”, uno de los mayores aciertos de Lanzarote. No sé si el espectáculo estaba arriba en el escenario o abajo, donde la gran mayoría esbozaba una sonrisa cómplice de bienestar.

Puede gustarte más o menos Russian Red, pero su música tiene algo especial, algo que la diferencia del resto. Gran parte de la culpa la tiene la peculiar voz de Lourdes, que parece recién llegada de una época anterior. Además, su personalidad en el escenario es pura inocencia y dulzura que se mezcla con una gran profesionalidad. Y en esto último tienen mucho que ver sus cuatro acompañantes, que tocaron con un estilo y una elegancia sin paliativos. Por si fuera poco, la compenetración entre el grupo es sorprendente, haciendo que sea un auténtico goce escuchar cada una de las canciones.

El repertorio, como es normal, se basó fundamentalmente en el disco que el grupo había venido a presentar. Se mezclaron temas más movidos como el que da nombre al álbum, “Lanzarote”, “The Sun, The Trees” o “January 14th” con otros con mucho feeling en directo, como el single “I Hate You But I Love You”, que gana mucho en vivo, “Brave Soldier” o “Nick Drake”, que mejor podéis ver en los videos que grabé con mi iPod (con permiso de mi dedo, que en ocasiones se cuela en escena):


Por supuesto no faltaron sus temas bandera, los de su primer y aclamado disco I Love Your Glasses, como “Cigarettes” o “They Don’t Believe”, que sonaron especialmente bien, tal vez por el rodaje que tiene el grupo que, repito, es digno de ver por su profesionalidad.

Uno de los momentos de la noche fue cuando la banda interpretó una versión en castellano de “All My Little Words” de The Magnetic Fields. A pesar de que muchos piden que Lourdes se atreva a cantar en español, lo cierto es que pierde un poco de encanto en nuestro idioma, pero eso no quitó a que sonara muy bien.

En definitiva, fue una actuación memorable que quedó registrada para la posteridad pero que, desgraciadamente, es para vivir en directo. Por eso, si tenéis oportunidad, no os perdáis a Russian Red en vivo.