Aunque lo tenemos muy fácil por la foto que ilustra el artículo, si pensamos fríamente qué grupo de música podría tener entre su lista de productos de merchandising una urna funeraria seguro que no tardaríamos mucho en decir Kiss. A poca gente se le debería escapar que, aparte de ser uno de los grupos de rock más míticos que existen a día de hoy, es una auténtico negocio por el inmenso catálogo de productos que podemos adquirir bajo la marca Kiss™.

Estos son solo unos pocos: camisetas, sombreros, sudaderas, pantalones, ropa interior, banderas, gorras, chapas, vasos, teteras, cafeteras, petacas, llaveros, muñecos, cómics, fundas para iPod y celulares, vino, cuadros, fotografías, libros autobiográficos, abridores de botella, auriculares, colgantes, cinturones, preservativos, cuchillos, lámparas, zapatillas, colonias/perfumes, disfraces y máscaras y un largo etcétera. También venden sus discos (!).

Pero es que si profundizamos un poco más en el tema de la muerte, podemos encontrar ataúdes e incluso banderas con el logo de la Kiss Army para cubrirlos. Todo ello lo proporciona una misma empresa que se dedica a darle un toque de distinción a los funerales. Así describe la urna la vicepresidenta de operaciones de la compañía que comercializa el producto -y los ataúdes-:

Nosotros llamamos a esta particular urna de Kiss nuestro modelo “Monumento”. La urna ofrece a los seguidores la única expresión de su pasión por una banda de rock legendaria. Contiene imágenes a todo color de los miembros de la banda y el logo en llamas de Kiss - todo ello con un llamativo acabado metálico-

La empresa tiene tantas expectativas que espera poner en el mercado tres modelos más a finales de año. Por si alguien no había apreciado el detalle, hablamos de una urna que sirve para depositar las cenizas de un ser querido fallecido. Su precio de mercado es de $650 (460 €) y mide unos 20 centímetros de altura.

Mientras que a algunos esta cuestión les parecerá meramente anecdótica, curiosa o graciosa, seguro que hay gente que se escandaliza. Sin embargo, el mercado ofrece lo que el mercado pide. Si un producto se comercializa es porque se espera venderlo. Y que nadie dude que algún finado dejará como último deseo ser enterrado en un ataúd de Kiss y con el “I Was Made For Loving You” sonando de fondo. Aunque cueste imaginarse un momento tan delicado como un funeral con una estampa como ésta, es algo que sucede más a menudo de lo que parece.

¿Debería haber alguna barrera en el mundo del merchandising? Habrá quien opine que un grupo se tiene que limitar a hacer música y a tocar en directo y habrá otros que no tengan ningún problema en que las bandas se saquen un dinero extra -en este caso yo diría que supera al de los discos- con productos oficiales. La cuestión con Kiss es que son poseedores de una auténtica marca comercial que va mucho más allá de la música. Probablemente si Paul Stanley y compañía hubieran decidido dejar la música hace años, no habrían notado demasiado las consecuencias en sus bolsillos.

Pero Kiss no es solo una marca sino un símbolo cultural y por eso no resulta tan chocante encontrar tantos productos con su nombre. La lengua de Gene Simmons convive con otras realidades como la Coca-Cola o McDonalds, al igual que lo hacen otros grupos como Nirvana, Los Ramones o The Beatles. Por esa misma razón creo que no podría ponerse ninguna traba a la hora de fabricar según qué productos. De la misma manera que una persona no tiene ningún reparo en comprarse la última camiseta de Kiss, otra cualquiera puede sentir justamente lo mismo con un ataúd o con la urna funeraria que véis aquí arriba. Se trata más bien de una cuestión de aceptación, de respeto y de asumir que todo lo que se pueda vender, se venderá.

Lo que no sé es qué sentirán los integrantes de Kiss sabiendo que hay millones de personas en todo el mundo que pueden usar un recipiente con sus caras para guardar las cenizas de un fallecido o practicar sexo bajo la atenta protección de sus miradas representadas en un condón.

Por cierto, todo parece apuntar que el nuevo disco de Kiss se demorará a principios de 2012, aunque aún no hay nada confirmado.