Las revueltas británicas han constituido un tema muy difícil de evadir si uno está a la intemperie de los medios de comunicación. Durante la semana transcurrida, los incidentes provocados por manifestantes en Londres se expandieron hacia otras ciudades inglesas y repercutieron en muchos aspectos de la vida de las personas que habitan en el lugar. En ese contexto, la industria discográfica tuvo que verse afectada.

El martes, un edificio de Sony ubicado en Enfield ardió en llamas hasta destruirse en su totalidad. Aquellas instalaciones servían de almacén para el material de PIAS, la distribuidora que nuclea a algunos de los sellos de música independiente más importantes de Europa y del mundo, por lo que más de un centenar de ellos sufrieron la pérdida del inventario que contenían allí. Se estima que más de 3,5 millones de unidades pertenecientes a discográficas como Domino, Sub Pop, Mute, Rough Trade o 4AD quedaron en cenizas. Afortunadamente, todas las personas que se encontraban allí al momento del desastre salieron ilesas.

Ese mismo día, PIAS emitió un comunicado de prensa anunciando que trabajará para minimizar las pérdidas económicas de los sellos y para conseguir una forma temporal de distribuir su material a sus clientes. Sin embargo, la voz de algunas de esas empresas fue un poco más devastadora: por ejemplo, el Beggars Group (Matador, XL, Young Turks), aseguró que perdió el total de su stock en Gran Bretaña y que tardará cerca de tres meses en lograr restaurar sus copias físicas.

La Asociación de Música Independiente del Reino Unido está alentando al público a comprar las versiones digitales de las ediciones de las discográficas que se encuentran afectadas para ayudarlas a superar el difícil momento que están atravesando. Mientras tanto, algunos lanzamientos de los artistas que pertenecen a éstas se encuentran suspendidos: el ansiado sencillo de Arctic Monkeys “The Hellcat Spangled Shalalala”, aquel que tiene aquella colaboración con Miles Kane en el lado B, no saldrá a la calle este lunes 15, como se esperaba.

Foto: Reuters