
No sé si decir que aquellos que lo tienen todo hecho en la vida son afortunados o no, pero, en cualquier caso, lo tienen mucho más fácil. El resto de los mortales tenemos que conformarnos con buscar nuestro propio camino y tal vez algún día, despúes de haber tropezado una y otra vez, lleguemos a un destino apacible.
La historia detrás de The Barr Brothers trata precisamente de la búsqueda de uno mismo. Los hermanos que formaron este grupo -Brad a la guitarra y voz y Andrew a la batería- tocaban en The Slip, una banda de Boston que practicaba un jazz-rock que estaba funcionando bien y con la que salieron de gira en 2003. Cuando llegaron para actuar en Montreal, su historia cambió. El bar donde iban a tocar se incendió y tanto músicos, como organizadores, como personal del establecimiento acabaron en la calle, mojándose por la lluvia. Entonces, Andrew ofreció su chaqueta a una de las camareras del bar. Un año después los hermanos Barr decidieron dar un giro de 360 grados y emigraron a la ciudad canadiense. Allí, rodeados de gente nueva, de una cultura distina y de la camarera que ahora es una de las mánagers de la banda, es donde empezó a fraguarse el grupo. Los chicos tuvieron la suerte de tener como nueva vecina a la arpista Sarah Page y, un tiempo después, conocieron al multi instrumentista Andres Vial. Y así nació The Barr Brothers.
Traducido a la música, nos topamos con un álbum lleno de sensaciones y bañado por experiencias pasadas. Cada acorde de la guitarra acústica de Brad y cada palabra que canta transmiten la sensación errática de una vida nómada. Sin embargo, el resto de miembros del grupo completan el ciclo, ofreciendo un sonido compacto y unas canciones que oscilan entre el folk, el jazz y la esencia melancólica del blues.
Así, podemos escuchar canciones como “Give The Devil Back His Heart”, con un ritmo vivo y unas capas instrumentales cristalinas, mientras que la voz recuerda mucho al folk norteamericano; o temas como “Lord I Just Can’t Keep From Cryin’” con un espíritu totalmente bluesero que te atrapa desde el primer lead de guitarra eléctrica o “Held My Head”, totalmente acústico y con una base en la que el arpa crea un ambiente muy bello.
Lo bueno de este disco homónimo es que sirve para dejarse llevar por los recuerdos o simplemente para escuchar diez canciones llenas de matices y de melodías agradables. No dejes pasar la oportunidad de escucharlo.
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En la tienda de la web oficial del grupo.
Tres canciones recomendadas
“Cloud (For Lasha)”, “Lord I Just Can’t Keep From Cryin’”, “Held My Hand”.
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