Cuando de hacer un álbum se trata, siempre es importante contar con un nombre importante en la producción. Por supuesto, esto no asegura que dicho álbum sea bueno o se vaya a vender bien, pero definitivamente pesa en el animo de muchos el escuchar el nombre de un, digamos, Brian Eno o Butch Vig, cuando se habla de un nuevo disco.

Sin embargo, esto no necesariamente significa que el músico o el grupo en cuestión vaya a terminar contento con la producción, como al parecer le pasó a Corey Taylor, frontman de Slipknot, quien aprovechó una sesión de preguntas y respuestas hace unos días en Texas para revelar los entretelones de su experiencia con el reputado productor Rick Rubin, quien trabajó con la agrupación en su disco Vol. 3 (The Subliminal Verses) del 2004.

Según contó el músico, la experiencia no fue lo que él esperaba y definitivamente su producción no fue definitiva para la calidad o el sonido del álbum, pues de hecho, su trabajo no era digamos muy dedicado:

"Déjenme decirles la maldita verdad: Rick Rubin se aparecía por 45 minutos cada semana. Entonces, durante esos 45 minutos, permanecía en el sillón con un micrófono pegado a su cara para que no tuviera que moverse. Ya acomodado, le decía al ingeniero 'Pon la canción'. Todo el tiempo usando lentes negros, sin importar el hecho de que obviamente no había sol en la habitación, algo que fraancamente te hace ver como un imbécil en esos momentos.

"Después comenzaba a acariciar su gran barba e intentaba llenarse con tanta comida como pudiera. Nuevamente comenzaba con el ‘Toca la canción’ hasta que decía 'Para - hazlo de nuevo'".

Al parecer esta dinámica continuó hasta el final, con el productor comiendo como loco y ellos trabajando en el estudio prácticamente solos. Al final, Taylor cerró con unos bien medidos comentarios acerca de Rubin:

"El Rick Rubin de hoy en día es una pálida, muy pálida sombra de lo que era en el pasado. Está sobrevaluado, sobrepagado, y nunca, nunca trabajaré con él de nuevo mientras viva".

Pues habría que conocer la otra parte de la historia, pero francamente no se me hace tan difícil creerlo, no sé porqué. Supongo que pasa como con muchas estrellas y actores de Hollywood, quienes básicamente viven de su fama y no de su trabajo. Al final, lo que sí no entiendo es porque la banda no protestó, digo, al fin y al cabo era su tiempo y su dinero. Les hubiera salido más barato (a ellos y a su disquera) cambiar de productor, algo que más de una banda ha hecho en el pasado por una simple "falta de química". En fin, pues palabras fuertes de Taylor, un poco a destiempo, tal vez, pero que definitivamente demuestran que la fama no lo es todo, aunque seas el responsable de clásicos musicales como Blood Sugar Sex Magik o Licensed to Ill. Vean el vídeo con toda su respuesta a continuación: